27 de junio 2012 - 00:00

Lugo espera un “milagro” para volver al poder

Asunción - El destituido presidente paraguayo Fernando Lugo dijo ayer que sólo un milagro lo regresará al poder, porque tiene cerradas las puertas jurídicas y políticas en el país, pero anunció una cruzada para explicar a los ciudadanos los entretelones del veloz juicio que lo alejó del Gobierno.

El exobispo dejó la presidencia luego de que el Congreso lo encontró culpable de mal desempeño en un juicio político que duró menos de dos días. Federico Franco, un médico liberal que era su vicepresidente asumió el cargo hasta el final del mandato constitucional en agosto de 2013.

Los abogados del exmandatario presentaron una acción de inconstitucionalidad en medio del juicio político alegando que el acusado no tuvo las garantías mínimas para la defensa, pero la Corte Suprema de Justicia rechazó el recurso el lunes, tres días después del cambio de Gobierno.

«En el ámbito legal se cerraron todas las puertas ayer con dar paso a la constitucionalidad del proceso y el reconocimiento de la Justicia Electoral. Legalmente, no hay una vía para revertir esta situación», dijo Lugo en Asunción.

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) dictaminó que Franco es el presidente constitucional.

«Hay una posibilidad quizás imposible, milagrosa, en que el mismo Parlamento pueda decir nos hemos equivocado y damos marcha atrás queda el camino político, el consenso en el Parlamento, pero me parece imposible», agregó Lugo.

El exobispo católico, que colgó la sotana seis años atrás para dedicarse a la política, emprenderá en cambio una cruzada por el país para explicar a sus adherentes por qué el juicio político constituyó a su criterio un golpe de Estado parlamentario.

Lugo anunció igualmente que sus partidarios saldrán a las calles para manifestarse en contra del procedimiento en cuatro departamentos del interior del país, en tanto sus colaboradores dijeron que también podría haber protestas en Asunción.

En tanto el Partido Liberal de Franco tenía previstas demostraciones en apoyo al nuevo Gobierno en la capital, que fueron canceladas por temor a enfrentamientos.

El Gobierno de Franco se encuentra aislado regionalmente luego de que la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Venezuela, Perú, Uruguay y México retiraran o llamaran a consultas a sus embajadores en Asunción.

Cuba informó ayer del retiro de su embajador, pero dijo que mantendrá su colaboración médica, como un programa de cirugías de ojos.

El Mercosur suspendió la participación de representantes del nuevo Gobierno en una cumbre que se celebrará el viernes en la provincia de Mendoza por considerar ilegítima la destitución de Lugo.

El exobispo tenía previsto asistir a la reunión del Mercosur pero a último momento decidió quedarse en su país. Entre las razones que esgrimió, afirmó que no quiere influir sobre eventuales decisiones que puedan tomar los países miembro sobre Paraguay.

La nueva administración buscaba tender puentes con la región, mientras Franco completaba su gabinete con la jura del ministro de Hacienda, Manuel Ferreira, un consultor que trabajaba como asesor de ganaderos y agroexportadores.

«Queremos garantizar al empresariado local, a toda la comunidad internacional y sobre todo al ciudadano paraguayo de que todo se va mantener en un ámbito de previsibilidad y tranquilidad», dijo Ferreira.

La presión sudamericana encierra riesgos potenciales para la mediterránea economía paraguaya, que depende de los puertos de sus vecinos Argentina, Brasil y Uruguay para el transporte y el abastecimiento y exportación de bienes.

Tanto el Gobierno brasileño como el uruguayo dijeron que no aplicarían sanciones económicas. Venezuela afirmó que suspendería el suministro de petróleo aunque las autoridades locales garantizaron el abastecimiento.

«No quiero ninguna censura ni bloqueo económico contra el pueblo paraguayo pero contra este Gobierno ilegítimo creo que los Gobiernos de la región tienen que tomar ciertas medidas», dijo Lugo.

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