Un pelotón de fusilamiento de Hamás pasó por las armas a siete palestinos sospechados de «traición». Los hombres, acusados de informar a Israel, fueron fusilados en la céntrica calle Al Naser. Los cadáveres fueron abandonados en el lugar y enseguida rodeados por decenas de curiosos. Pero uno de ellos fue desnudado y arrastrado por los pies a través de las calles de ciudad de Gaza, detrás de una moto, con una suerte de escolta de otras motocicletas. El cadáver del hombre, con los pantalones bajos hasta los tobillos y sin zapatos -una señal de humillación-, tenía sólo una remera y un pedazo de camisa y de calzoncillos. La cabeza afeitada, con una larga barba sin bigotes, de estilo ortodoxo musulmán, quedó cubierta de sangre y polvo, mientras se observaba el orificio de una bala.
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