6 de mayo 2011 - 12:35

Macri anuncia mañana en acto con fieles que va por la reelección

• Será en un club de barrio con el trío de postulantes a vice y todo el gabinete

Mauricio Macri hizo una pausa en reuniones de campaña para recibir al vicepresidente del Paraguay, Luis Franco, con quien intercambió camisetas. Fue en el despacho de Bolívar 1.
Mauricio Macri hizo una pausa en reuniones de campaña para recibir al vicepresidente del Paraguay, Luis Franco, con quien intercambió camisetas. Fue en el despacho de Bolívar 1.
Mauricio Macri comunicará mañana formalmente la decisión de ir a elecciones en la Capital Federal por un nuevo mandato como jefe de Gobierno. Será en una reunión con militantes del PRO a quienes ha convocado en el Club 17 de Agosto, en el barrio de Villa Pueyrredón (la vieja circunscripción 27), después de una actividad habitual en esa fuerza los días sábado con mesas de discusión en el distrito, reparto de volantes y levantamiento de afiliaciones partidarias.

Por la importancia del acto se espera que concurran, además, legisladores nacionales de varios distritos, legisladores y funcionarios. Entre ellos estará el trío del cual se espera que Macri elija a su compañero de fórmula y que integran tres ministros de su gabinete: el peronista Diego Santilli, el radical Hernán Lombardi y la peronoide larretista (viene de familia radical, pero es la esposa del dirigente peronista de Morón Ramiro Tagliaferri), María Eugenia Vidal.

Macri se guardó ayer en actividades de gestión y evitó reuniones con sus equipos, a los que retó en una reunión por haber filtrado a la prensa el anuncio de su decisión de dejar la carrera presidencial sin respetar sus tiempos. Esa admonición fue dirigida a algunos ministros que transmitieron el martes a la prensa que Macri ya se había bajado, cuando él quería reservarse el momento. «Espero el puente de plata», dijo ese día cuando le preguntaron sobre su proyecto. Entiende que la resignación de la candidatura a presidente tiene un costo político que puede incluso resentir sus chances de ganar la elección por el uso malévolo que harán sus adversarios de este paso al costado.

El dirigente porteño se aisló en los últimos meses cuando advirtió que el conjunto de su militancia y sus funcionarios rechazaban el proyecto presidencial con el argumento que él terminó aceptando de que antes había que preservar el poder del PRO en el distrito que gobierna. El análisis de sus estrategas decidió hace más de dos semanas, después de leer encuestas y el resultado de los focus groups, que sólo Macri puede asegurar un triunfo del PRO en las elecciones a jefe de Gobierno. Si la candidata fuera Gabriela Michetti, ésa victoria se dificultaba; con Horacio Rodríguez Larreta, esas posibilidades -según estos baqueanos que asesoran al gobernante- se evaporaban.

La decisión de Fernando Solanas de competir por su cargo terminó con las dudas. Enfrentar en comicios con balotaje del 50% a Pino y al acto del peronismo oficialista que hoy contiene votos con tres ventanillas abiertas (Daniel Filmus, Amado Boudou y Carlos Tomada) termina convirtiendo a esa puja en una elección de final abierto que le exigirá al mismo Macri un esfuerzo grande.

Con el desarrollo de la campaña y, desde ya, cuando se conozca el resultado, se sabrá si la incertidumbre sobre su proyecto no lesionó las chances del PRO y permitió el reagrupamiento de fuerzas de oposición que hasta hace seis meses no podían ni soñar con ganarle. En esto Macri reproduce la misma incertidumbre que creó antes de la elección de 2005 que perdió contra Aníbal Ibarra en segunda vuelta, sobre si sería candidato en la provincia de Buenos Aires -un deseo de Eduardo Duhalde, a quien escuchaba mucho entonces- o en la Capital.

También se sabrá si no era acertada una estrategia que le aconsejaban algunos de hacer doblete de candidaturas. Ir a la reelección en el cargo en una fecha temprana, como pudo ser febrero de este año, ganar el cargo e ir después a la elección presidencial con el antecedente de esa victoria.

Ejemplo

Algunos asesores lo convencieron de que ese gesto lo deterioraría como emblema de la nueva política y por eso desechó ese método que en Francia usó Jacques Chirac, que asentó su acceso a la presidencia después de ejercer con éxito la alcaldía de París.

La resistencia de Macri a una candidatura presidencial la justificó en que no es fácil administrar la Ciudad de Buenos Aires sin tener el apoyo del Gobierno nacional. Su convivencia con la administración de Cristina de Kirchner ha sido ríspida, le atribuye haberle frenado el financiamiento externo y postergar al distrito en la concesión de obras públicas. La discusión sobre el traspaso de la Policía (entuerto que le ha valido un procesamiento) y el control del orden público de predios usurpados es la prueba de esa puja.

También Macri manifestó privadamente su hastío personal por tener que enfrentar esas dificultades; con eso alimentó el discurso del oficialismo nacional a los vecinos de la Ciudad sobre la inconveniencia de que lo voten a Macri, si eso perjudicará al distrito por la postergación de la Nación.

La decisión de quedarse en la Capital despertó la alegría de sus funcionarios, que ven con más confianza su futuro. Tendrán que agradecerle a su jefe esta decisión que toma a regañadientes y a contrapelo de su voluntad personal. Algo que prueba que en política hay un 90% de necesidad y un 10% de voluntad.

Desasosiego

Entre los macristas del interior, que habían armado listas con referencias en su persona, como en Santa Fe y en Córdoba, creció el desasosiego por perder ese abanderado. Buscarán ahora querencia en el único llamador que le queda a una amplia franja del electorado en todo el país que se recuesta en consignas del centroderecha moderado, que es Eduardo Duhalde, que contiene sólo a quienes tienen tolerancia al peronismo, pero margina a quienes no tienen esa gracia celestial.

Por eso el electorado huérfano que deja Macri mirará con atención los candidatos a vicepresidente que elegirán Cristina de Kirchner y Ricardo Alfonsín, que buscarán apelar a esos sectores para perfeccionar la oferta en las urnas.

En el acto de hoy, los macristas esperan la confirmación de la candidatura porteña, pero no todavía el anuncio de quién será su compañera/o de fórmula, algo que Macri se guardará hasta dentro de dos semanas, sobre el filo del cierre de listas para las elecciones del 10 de julio.

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