Símbolo del desmanejo energético de la gestión del exministro de Planificación, Julio De Vido, el famoso barco regasificador amarrado en el Puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca, partirá hoy. El Exeplar, un buque de alta tecnología perteneciente a una naviera de los Estados Unidos, le costó al país unos u$s150.000 por día.
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La partida del navío es el final de la importación de una parte del combustible con el que se suplía la falta de producción nacional. El presidente Mauricio Macri estará presente en la partida, en una ceremonia cargada de alto tono político. Básicamente, la menor importación de gas es factible debido a la puesta en marcha del yacimiento de shale oil Vaca Muerta en Neuquén.
El volumen que regasificaba este barco -17 millones de metros cúbicos al día, fundamentalmente en los meses de julio y agosto y eventualmente junio y septiembre- ahora se cubrirá con el aumento diario de gas proveniente de Vaca Muerta.
Quedará solo un barco en Escobar, mientras aumente la producción local, hasta que se deje de importar.
En junio de 2008 había amarrado en Bahía Blanca el primero de estos buques y tres años después lo hizo uno similar en el puerto de Escobar. La importación creció haciendo pico en 2013 y 2014.
Se pasó de importar 6 barcos de gas natural licuado en 2008 a 42 en 2013 sólo en el puerto de Bahía Blanca.
En 2014 se llegaron a desembolsar hasta u$s17.5 promedio el millón de BTU .
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