31 de octubre 2011 - 10:05

Macri lanzó rotación para agrandar gabinete

• Reemplazos y ascensos abren interna por sucesión.
• Convocan a juez y se mueven bancas en Legislatura

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Para la foto, los cambios que busca Mauricio Macri para su segundo mandato al frente de la Capital Federal no serán tantos: el gabinete se agrandará con al menos dos carteras nuevas. Para el PRO, las rotaciones que ya comenzaron a producirse tienen el color de una nueva interna por la sucesión del sillón principal del distrito. En la pulseada desaparece la clásica rivalidad entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti porque, simplemente, se desvanece la posición local de la diputada. Consideran que en dos años «Gaby, la reina», estará disputando la senaduría en representación de la Ciudad de Buenos Aires, y que por ahora su meta es «nacional», que por eso participó de las campañas provinciales del PRO y que ya no se ve atada a ser la única y exclusiva candidata del macrismo a la jefatura porteña en 2015. La ven como la vice de Macri en la instancia presidencial.

El camino les renueva las expectativas al jefe de Gabinete y a otros funcionarios que comienzan a asomar.

Una de las últimas propuestas de modificaciones del staff fue, la semana pasada, el pedido para que dejara la Subsecretaría de Derechos Humanos a Edgardo Berón, aliado de Michetti. En su lugar se nombrará a Claudio Abruj, actual director de Relaciones Institucionales, quien cobró notoriedad cuando vinculó al ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge «Fino» Palacios, con una recomendación del embajador israelí. El ascendente Marco Peña tiene injerencia en esa movida.

Berón no cuenta con destino cierto aún, mientras que su otro padrino político, el legislador Helio Rebot, ya no tributa tanto a las filas michettistas y, a la temperatura de los nuevos vientos, avanza en conversaciones con Rodríguez Larreta.

Otra designación que moverá el tablero es la de la legisladora electa, Marina Klemensewicz -esposa del vocero del Gobierno porteño, Iván Pa-, quien se desempeña como titular de Copidis (Comisión para la Plena Participación e Integración de las Personas con Necesidades Especiales). El jefe de Gobierno quiere que tome a su cargo la Secretaría de Inclusión y Derechos Humanos, y de ese modo no asumiría la banca que obtuvo compitiendo en tercer lugar en la lista PRO, en julio pasado. El escaño sería para Diana Martínez Barrios, ex Recrear y afín a la tropa larretista, si se concreta el pase.

Otra legisladora que podría renunciar es Carolina Stanley, nominada para reemplazar a María Eugenia Vidal al frente del Ministerio de Desarrollo Social, desde el cual la vice electa ascendió en el mapa político del PRO, donde ya tiene adherentes para comenzar a prepararse para una fórmula porteña. Stanley fue directora ejecutiva del Grupo Sophia (Larreta) y funcionaria en la Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Vidal. En 2009 asumió la banca en la Legislatura, y si es nombrada ministra la reemplazará José Luis Giusti, un radical PRO que sigue en la lista de entonces.

El reparto, por otra parte, deja vacante la Subsecretaría de Justicia, que ocupa Daniel Presti, legislador electo. Por ahora no se define si Macri elevará la oficina a ministerio, pero ha convocado al juez local Javier Buján para que ocupe la butaca que deja Presti dentro de la cartera de Seguridad y Justicia.

Buján, titular del Juzgado Penal Contravencional 7, el año pasado absolvió a los dirigentes rurales Alfredo de Angeli, Luciano Miguens, Néstor Roulet y Pedro Apaolaza, imputados por cortar una calle circundante al Congreso durante una protesta.

A la Procuración, en reemplazo de Ramiro Monner Sanz, iría la directora de Legal y Técnica, y no Pablo Clusellas, de absoluta confianza de Macri, quien no resistía que dejara la Secretaría Legal y Técnica. Así conforma a la línea del radicalismo PRO, que lidera Daniel «Tano» Angelici, aspirante a la vez a la presidencia de Boca. Ayer, el jefe porteño volvió a sumarse a la campaña del radical por el club, pero también aportaron Andrés Ibarra, el legislador porteño Enzo Pagani, el extitular de inspecciones Oscar Ríos (todos de Dale Boca) y militantes del PRO que repartieron folletería. El candidato de Macri a Boca por ahora gana posiciones en el Gobierno porteño, específicamente en materia judicial, un combo que incluye la secretaría del área (en la práctica, viceministerio), la Procuración, la Comisión de Justicia de la Legislatura y representantes en el Consejo de la Magistratura porteño aún no designados, además de bancas propias.

Los dos ministerios que se crearán ya los anunció el propio mandatario: de Gobierno (Emilio Monzó) y de Modernización, donde recalará Andrés Ibarra. En cambio perdió fuerza la idea de Macri de elevar a ese rango a la Subsecretaría de Transporte, que conduce Guillermo Dietrich. Es raro que la Ciudad tenga un ministerio cuando es poco lo que puede controlar en la materia. No le fueron transferidos los subtes, no tiene competencia sobre trenes y tampoco sobre la gran mayoría de la líneas de colectivos, que poseen sus cabeceras fuera del distrito. Pero Dietrich podría dejar de reportar al ministro Daniel Chain y directamente depender de la jefatura de Gabinete, a cargo de Rodríguez Larreta. La relación no sería de lo mejor entre Chain y el titular de Transporte.

Una puja similar cae en Seguridad y Justicia a cargo de Guillermo Montenegro, quien no tiene una afinidad óptima con el jefe de la Policía, Eugenio Burzaco. Ese desamor animaría las versiones de renuncia de titular de la Metropolitana. En esa cartera tendría una oficina a estrenar el legislador saliente Martín Borrelli, un michettista que ya no podía renovar la banca. Otro en la misma situación, Alvaro González, tal como anticipó este diario, tendrá una secretaría en el ministerio a cargo de Monzó, quien se ocupará del hilvanado político del PRO a través de las relaciones que le corresponderá realizar con otros territorios. Le quita, claro, ese poder a Larreta, quien sin embargo se asegura participación a través del legislador. Macri no tiene apuro por los enroques, pero ya comienza a descontar tiempo.

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