1 de abril 2010 - 00:00

Macri: “Voy a llegar hasta el final contra las mafias”

Mauricio Macri
Mauricio Macri
El Gobierno porteño envió ayer a la Legislatura tres de los cuatro proyectos de ley que conforman un paquete de propuestas relacionadas con la seguridad. Las iniciativas, que ya anticipó este diario, se refieren a una reforma del código contravencional y de procedimientos, que busca prohibir actividades no autorizadas en la vía pública, como los cuidacoches y limpiavidrios, pero a la vez castigar la portación de ganzúas y de la concurrencia de encapuchados en las manifestaciones. Agrava multas en casos como ensuciar bienes del Estado, monumentos y estatuas, y busca juicios abreviados para los contraventores. El jefe porteño también solicitó a la Legislatura que autorice el uso de las pistolas Taser para la Policía Metropolitana y la creación de un banco de ADN. El único proyecto que quedó demorado es el que busca autorización para edificar comisarías en parques públicos, lo cual implicaría una reforma al Código de Planeamiento Urbano que no estuvo contemplada en la redacción inicial de la propuesta.

Para reforzar su intención acerca de la reforma y la necesidad de contar cuanto antes con la sanción de las leyes, el jefe de Gobierno pidió que los legisladores acepten votar «algo inteligente y moderno». El macrismo necesita que la oposición acompañe las iniciativas para lograr la sanción, ya que no reúne los votos necesarios sin esa ayuda.

En principio, la bancada de la Coalición Cívica y la del PJ se pronunciaron en sintonía para crear un registro de cuidacoches y autorizar así la actividad, pero no hay acuerdo en que se imponga pena de arresto para los ilegales. Tampoco para el arresto de los manifestantes encapuchados o que porten palos hay coincidencias.

Macri dijo ayer, ante las radios, que llegará «hasta el final» para conseguir sacar de las calles a los cuidacoches, limpiavidrios y piqueteros con la cara cubierta y explicó que busca «darles instrumentos a los jueces, fiscales y policías para tener mayor contundencia».

Insistió, además, con su idea de «combatir a las mafias» que organizarían la actividad de cuidacoches porque «no puede ser que te digan: O me pagás o te rompo el auto».

«Hay que dejar de lado los prejuicios ideológicos y la politiquería barata y votar algo moderno. Nadie viola los derechos humanos, y nadie dice que estamos criminalizando la protesta», señaló Macri apelando a que la oposición acompañe las reformas que anunció el lunes pasado y para las cuales ingresó ayer los proyectos a la Legislatura, a cargo de Oscar Moscariello.

En los fundamentos del proyecto de reforma del Código Contravencional porteño, el jefe de Gobierno sostiene que «la ley, tal como está hoy redactada, es de imposible aplicación» porque «de las más de 3.700 causas iniciadas durante 2007 el 95% fue directamente archivado. Esto produce una sensación de impunidad inabordable e insostenible que genera airados reclamos de los vecinos al Gobierno de nuestra Ciudad».

Con respecto a los cuidacoches, indica que «sólo podrán desarrollar la actividad aquellos a quienes el Gobierno les conceda autorización, conforme las normas vigentes. Este sistema de permisos regulados funciona hoy en día en barrios como Palermo, Caballito o Flores».

Además, asegura que la modificación «permitirá establecer un sistema por el que los vecinos puedan comunicarse por teléfono al 147 o al 0800-333-FISCAL para realizar la denuncia, sin necesidad de concurrir en forma personal» y que «otro rasgo distintivo del proyecto es el agravamiento de las sanciones en cabeza de aquellos que se organizan como verdaderas mafias que restringen el ámbito de libertad de los habitantes. Esas personas merecen ser castigadas con mayor dureza, porque su accionar es doblemente reprochable».

La semana que viene comenzará el debate de los proyectos en tres comisiones que conduce el macrismo, como la de Seguridad a cargo de Martín Borrelli, de Justicia, que preside Gerardo Ingaramo, del PRO, y de Asuntos Constitucionales, que conduce el radical PRO, Martín Ocampo. Para sancionar la reforma, el oficialismo porteño requiere reunir 31 votos y sólo cuenta con 26 propios.

Dejá tu comentario