12 de septiembre 2011 - 00:00

Macri ya armó mayoría sin los K

El PRO estrenó una mayoría transitoria en la Legislatura porteña, que le garantiza a Mauricio Macri que el único problema que se le puede presentar hasta el recambio de bancas, el próximo 10 de diciembre, es si necesita alguna ley que requiera dos tercios, cuarenta votos. Por ahora, Macri no tiene pedidos de esa categoría y festeja haber podido acelerar, en menos de dos semanas, despachos de proyectos que estaban durmiendo desde el año pasado como efecto poselectoral. Uno de ésos fue el que el jueves pasado le otorgó el permiso para un nuevo empréstito por u$s 500 millones.

Esa votación significó para el PRO más que un logro, porque el macrismo asegura que los mismos diputados que les agregaron 10 votos a los 24 propios seguirán amigos para una lista de extensa de normas que apura el jefe porteño para antes de renovar su cargo. Entre ellas está el Presupuesto 2012.

Esa mayoría, el macrismo la reunió con el bloque de dos radicales -Rubén Campos y Claudio Presman-, dos denarvaístas que parecen de regreso -Daniel Amoroso y Mónica Lubertino-, dos legisladores sueltos -Raúl Fernández y el ex-K Diego Kravetz-, un socialista y la mitad de la bancada de la Coalición Cívica. Así superó los 31 requeridos y llegó a 34.

De las filas de Carrió acompañaron al PRO en la votación el jefe de la bancada, Fernando Sánchez, y los legisladores Juan Pablo Arenaza y Adriana Montes, pero no se sumaron la saliente Diana Maffía ni la joven Rocío Sánchez Andía, quien ya preanuncia su portazo para diciembre, ni el otro saliente Sergio Abrebaya.

Arenaza pertenece a la agrupación de Patricia Bullrich, Unión por Todos, que busca aliarse con el PRO. Junto con Montes, suele levantar la mano para la aprobación de iniciativas del macrismo.

El bloque de Carrió está partido. De todos modos, su titular asegura: «Somos y seguiremos siendo de la oposición», en la ciudad que gobierna Macri. Sánchez aseguró que la aceptación de un nuevo endeudamiento en la Ciudad «nos pareció que estaba bien», pero que «eso no significa más que votamos como nos parece y por supuesto que no canjeamos votos por cargos».

Al mismo tiempo, los diputados de Carrió contaron con el beneficio de la reapertura del registro de aspirantes a una de las tres sillas que le corresponden a la Legislatura porteña en el Consejo de la Magistratura local y anotaron a Maffía. Esas designaciones sí requieren de dos tercios de los votos, y la legisladora por ahora no cuenta con la simpatía del PRO.

Carrió no solamente hizo una magra elección en las primarias del 14 de agosto pasado. En los comicios porteños de junio, tampoco la Coalición Cívica logró mucho: sólo un legislador ingresará en diciembre, Maximiliano Ferraro. Así, el bloque quedaría con cinco legisladores, pero se iría Andía y la división con la agrupación de Bullrich haría emigrar a Arenaza, de modo que el nuevo bloque quedaría solamente con tres diputados.

Como sea, para llegar a 31 votos de aquí a diciembre, el PRO puede prescindir de los diputados de la Coalición Cívica, si se asegura retener al resto de los bloques chicos con los que consigue quórum.

La reelección le concede ahora a Macri un camino más aliviado en el recinto, y que los despachos en las comisiones hayan comenzado a fluir como no ocurrió en todo el año. Por eso, el jefe de Gobierno se animó a puntear una lista abultada de iniciativas con pedido de celeridad al bloque que conduce Cristian Ritondo.

Así, por el momento, se evita de llegar a algún acuerdo con el kirchnerismo o la bancada de Proyecto Sur, que superan en número a los divididos carriosistas, aun cuando Macri intenta una cohabitación con el Gobierno nacional que mejore con respecto a lo que fue hasta ahora.

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