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Macrismo ahora busca alianza con Carrió para subir impuestos
Durante el primer año de gestión de Mauricio Macri, los acuerdos con el kirchnerismo no resultaban dificultosos como con el bloque de la Coalición Cívica que endureció su postura opositora en los últimos meses. Pero, tras la toma de mando del kirchnerismo porteño, el ex presidente le remarcó a la tropa que deben hacer una fuerte oposición a Macri y el bloque quiere hacer méritos en la puerta del año electoral. Por eso, piensan en PRO, no existiría posibilidad alguna de que la bancada que conduce Diego Kravetz, levante la mano por la suba de las tasas que pide el jefe de Gobierno para recaudar $ 1.000 millones extra el año próximo, ni siquiera una.
Si a eso se le descuenta lo que estaba previsto por la aplicación de un impuesto al consumo con tarjetas de crédito y toda la extensión del impuesto a los Sellos que es lo que traba la negociación, el Presupuesto contaría con unos $ 300 millones menos de los recursos calculados, que en total llegan a $ 16.900 millones.
De ese modo el macrismo busca por lo menos asegurarse la mitad del dinero extra que pidió el jefe de Gobierno y lograr un acuerdo para las subas que le permita recaudar al menos
$ 500 millones más que lo que obtendría sin aumentar tasas.
Para aplicar esas modificaciones, PRO necesita votos prestados, porque debe reunir mayoría de 31 votos y sólo tiene 26 propios y no asegurados todos, en época preelectoral cuando son tentadores los pases.
Así, PRO busca conquistar la voluntad del telermanista Alejandro Rabinovich y que la Coalición que responde a Elisa Carrió e inclusive la bancada de Aníbal Ibarra, colaboren con algunos votos.
La ecuación de todos modos no cierra para llegar al recinto el 15 de diciembre y presenta igualmente dificultades para cualquier día de esa semana. Por un lado el titular del bloque Coalición Cívica, Enrique Olivera, viene pidiendo que el Gobierno porteño reformule todo el Presupuesto para evitar suba de impuestos y, en coincidencia con el kirchnerismo, también critican que porcentualmente reciban un poco menos que este año las áreas de Educación y Salud. La bancada ibarrista, sin embargo, aceptaría algunas modificaciones tributarias, pero rechaza todas las que están directamente relacionadas con el consumo, como el 1% más a alimentos. La mayoría de las bancadas también quiere modificar el aumento de la tasa a la construcción, pero en el apartado que grava a las viviendas de menor categoría, hasta ahora exentas.
El Frente para la Victoria, a pesar de las divisiones internas que lo mantienen en pugna, está dispuesto a aprobar el Presupuesto, pero no las modificaciones a los tributos. Esa intención, de todas maneras, obliga a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que conduce el peronista-macrista Alvaro González, a redistribuir las partidas.
Por eso, ahora, la sanción del primer Presupuesto de Macri, justo para el año electoral, tendría posibilidades de sancionarse más cerca de la Navidad que en la próxima semana, como pretende el Gobierno porteño.
A eso se agrega que los legisladores de PRO ya están armando un combo de leyes para sacar unas, supeditadas a las otras. A ese paquete que ya integran la ley presupuestaria, la Tarifaria y el Código Fiscal, se suma la norma que le permitiría a Macri rematar tres lotes en la zona vip de Catalinas, frente a Puerto Madero, con los cuales obtendría más de $ 100 millones para volcar a las partidas de Educación. Otras decisiones relacionadas con los votos al Presupuesto la integran las designaciones en los organismos de control, cuya renovación venció y una lista de iniciativas que abultarán la última sesión del año, como suele ocurrir.


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