13 de enero 2012 - 00:00

Madame Ivonne, la inspiradora

La historia de Madame Ivonne, la del tango de Eduardo Pereyra y Enrique Cadícamo, da pie a un recomendable musical para el verano.
La historia de Madame Ivonne, la del tango de Eduardo Pereyra y Enrique Cadícamo, da pie a un recomendable musical para el verano.
«Un amor de tango». De Marisé Monteiro y Manuel González Gil, sobre el tango «Madame Ivonne». Dir: M. González Gil. Dir. Musical: Federico Mizrahi. Int: Guillermo Fernández, Alicia Vignola, Luis Longhi y F. Mizrahi. Baile: Carolina Pujal y Emir Fares. (Centro Cultural Borges, jueves y domingos).

«Un amor de tango», propuesta que acaba de reestrenarse para sumarse al verano porteño, se sostiene en cinco patas muy bien distribuidas. Por un lado, los cuatro protagonistas. Por otro, la dirección impecable del siempre eficaz Manuel González Gil. El planteo es sencillo y sirve apenas como un buen punto de partida: tomar la historia de Madame Ivonne, la del tango de Eduardo Pereyra y Enrique Cadícamo. A partir de eso, Marisé Monteiro y el director, armaron un entramado dramático-humorístico en el que el tango -en general, el de todas las épocas- es el hilo conductor.

El texto se va construyendo a partir de fragmentos de distintas canciones y de algunos párrafos escritos especialmente que se reparten en las voces del actor/bandoneonista Luis Longhi y de los dos cantores/actores Guillermo Fernández y Alicia Vignola. De ese modo, y sin mayores pretensiones que la de brindar un buen entretenimiento, va transcurriendo una obra que jamás decae en su interés, que logra algunos momento de emoción pero que, sobre todo, divierte a partir de un ritmo muy bien hilvanado.

Todos los citados se lucen en sus respectivos trabajos. Vignola y Fernández alcanzan la excelencia como cantantes, aun cuando sólo en contadas excepciones interpretan piezas más o menos completas. Longhi es brillante en su lugar de relator/poeta/músico/clown. Y aunque de espaldas al público, es también destacado el lugar que le cabe al pianista y director musical Federico Mizrahi, que sostiene los 90 minutos desde su respaldo sonoro y que hasta se atreve con algunos aportes a la comedia. Unicamente hay un paso en falso para la pareja de baile, que no logra destacarse en sus coreografías y cuyo lugar no termina de cerrar dramáticamente.

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