28 de julio 2014 - 00:36

Maduro se robustece en el PSUV y busca acallar a la disidencia interna

• FUE ELEGIDO PRESIDENTE DEL PARTIDO POR ACLAMACIÓN, EN MOMENTOS EN QUE ARRECIAN CRÍTICAS CHAVISTAS A SU LIDERAZGO

El presidente Nicolás Maduro busca, a fuerza de ultimátums, conseguir el apoyo partidario que no logró conquistar con sus acciones de Gobierno. Las voces disidentes aumentan en el seno del chavismo.
El presidente Nicolás Maduro busca, a fuerza de ultimátums, conseguir el apoyo partidario que no logró conquistar con sus acciones de Gobierno. Las voces disidentes aumentan en el seno del chavismo.
 Caracas - Nicolás Maduro fue elegido presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en sustitución de su mentor y antecesor, el fallecido Hugo Chávez, aclamado también como "líder eterno y presidente fundador" de la agrupación, en momentos en que las grietas internas se han convertido en una amenaza hacia su liderazgo.

Éstas fueron las dos primeras resoluciones adoptadas por los 537 delegados del PSUV que iniciaron el sábado a la noche el III Congreso partidista, una semana después de ser elegidos en votación directa por un porcentaje no precisado de los 7,6 millones de personas -un cuarto de la población nacional- que se asegura engrosan las filas del partido. El encuentro se inició con la exhibición del video de la última aparición pública de Chávez, el 8 de diciembre de 2012, cuando anunció que volvía a La Habana a tratarse el cáncer que padecía y designó a Maduro como su sucesor.

Maduro pidió en su discurso de rigor en la inauguración nocturna del III Congreso, celebrada en un teatro de Caracas, "debate libre y constructivo, acción creadora y unitaria", y a la par "máxima lealtad y disciplina" con él y su Gobierno, tras criticar a quienes en el PSUV se han convertido en "generales de la división".

"No es tiempo de jugar jueguitos que sirvan como fuerzas disolventes" a quienes "nunca han construido nada en esta vida" y siempre han estado en la retaguardia, pero "cuando les tocó ser generales han sido generales de la división", dijo Maduro sin precisar nombres. "Hay muchos", añadió el gobernante y nuevo máximo líder del PSUV, que abren "pequeños boquetes a la cohesión de la revolución" y así son aplaudidos por "las galerías de la derecha" donde se apuesta "a que algún día el chavismo se desmembre desde adentro".

El congreso del PSUV, que se clausurará el jueves, fue antecedido por una sonada controversia en el seno chavista, hecha pública en una carta del exvicepresidente de Planificación Jorge Giordani a la política económica del Gobierno y al mismo Maduro.

Maduro está empeñado en refrescar "áreas vitales" del Ejecutivo a través de un "golpe de timón", según dijo, para intentar reducir una inflación anual de más del 60% y acabar con crecientes problemas de abastecimiento de productos de consumo masivo y encarecimiento de los mismos, entre otros problemas nacionales. En este escenario de crisis nacional y partidista Maduro "no transmite liderazgo", da una "sensación de vacío de poder" y "abre el camino para la reinstalación de mecanismos financieros capitalistas", dijo Giordani en su carta del mes pasado.

Héctor Navarro, también ministro de Chávez en las carteras de Educación y Energía Eléctrica, se solidarizó con Giordani y ello le valió ser suspendido como integrante del comité central del PSUV y pasado al tribunal disciplinario.

En una carta dirigida al III Congreso publicada hoy mismo, Navarro, que ya había pedido que no se tildara a Giordani de "traidor" y que más bien fueran investigadas sus denuncias, censuró el "vencimiento de los lapsos del procedimiento disciplinario" que se le sigue en el PSUV sin haber recibido respuesta a sus alegatos.

Adán Chávez, hermano mayor de Hugo Chávez y uno de los vicepresidentes regionales del PSUV, exhortó ayer a que el encuentro partidista concluya "más unido y más sólido que nunca"; evitó referirse a las corrientes críticas dentro del chavismo y más bien alertó de "futuras ofensivas opositoras".

Entre febrero y junio pasado, el Gobierno de Maduro afrontó una ofensiva de un sector de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza de partidos antichavistas, que llamó a protestar en las calles contra el Gobierno y pidió la renuncia de Maduro. Las protestas derivaron en algunos casos en acciones de violencia que se cobraron la vida de 43 personas entre activistas de ambos bandos, funcionarios de organismos de seguridad y particulares sorprendidos en una suerte de "fuego cruzado".

"Podría haber habido un derramamiento de sangre pero (los chavistas) han sido capaces de apaciguarlo", dijo el veterano analista de Venezuela David Smilde, de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos.

El PSUV vio la luz a principios de 2008 reemplazando al Movimiento Quinta República que llevó a la presidencia al fallecido líder socialista en 1999. Desde entonces, ganó todas las elecciones en las que participó y, bajo la dirección de Chávez, siempre mostró -al menos hacia afuera- una unidad inquebrantable.

Sin embargo, tras la muerte de Chávez, en marzo del año pasado, las voces disidentes se han dejado escuchar reclamando por la crisis económica que engloba la inflación más alta de América, débil crecimiento económico, escasez esporádica de bienes básicos y fallas constantes en los servicios públicos.

Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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