13 de enero 2009 - 00:00

Magnífico (y único) show de Spinetta

Luis Alberto Spinetta recreó temas clásicos e incluyó canciones infrecuentes en su repertorio en el «Festival Medio y Medio» en el Este.
Luis Alberto Spinetta recreó temas clásicos e incluyó canciones infrecuentes en su repertorio en el «Festival Medio y Medio» en el Este.
Punta del Este - La noche era inmejorable. El escenario al aire libre que ahora enmarca el restaurante en la zona de Punta Ballena, a pocos metros de la playa, tenía el marco ideal para el público que colmó la capacidad. El formato elegido -voz, guitarra, teclados-, que está siendo su modo de presentación por estos tiempos, era perfecto para la situación y la ocasión. «El artista» estaba, indudablemente, en una de sus muy buenas noches.
Y así fue: el único concierto que dio Luis Alberto Spinetta para el ciclo musical de Medio y Medio tuvo un nivel maravilloso. Spinetta ha tenido, históricamente, tres virtudes, como cantante, compositor y guitarrista. Este plan de dúo, con el mayor virtuosismo en manos de su compañero -el siempre muy creativo Claudio Cardone-, deja un poco de lado sus destrezas instrumentales.
Pero, como contrapartida, quedan en primerísimo plano sus talentos para el canto y la creación de canciones. Plantado como un baladista o como un cantautor, con el humor que despliega cuando se siente cómodo, el «Flaco» fue de clásicos de su propia mano, como «Lago de forma mía», «Barro tal vez», «Tonta luz», «Plegaria para un niño dormido», «A Starosta, el idiota», «Pequeño ángel», «Todos estos años de gente», «Los libros de la buena memoria», «Laura va», a piezas de otros autores como «Entrega total» del mexicano Abelardo Pulido, «Las cosas tienen movimiento» de Fito Páez y «La guitarra» de León Gieco/Atahualpa Yupanqui.
Pero también se dio espacio para canciones que no suelen estar en sus conciertos, como «Un niño nace», que escribió con Fito Páez y que formó parte del álbum «La la la», o «Crisantemo», de la banda de sonido de la película «Flores de setiembre». En ese recorrido que fue de la época de Almendra hasta el presente, Spinetta dejó de lado al rockero y se concentró en el canto. Y no importó que un pequeño catarro lo molestara porque fue excelente en el momento de hacer sonar esas canciones.
Claudio Cardone volvió a ser el lugar en el que Luis vuelve a refugiarse; y para esta formación de dúo, parece ser ireemplazable. Conoce muy bien a su compañero, sabe respetar su imponente liderazgo, y sus habilidades con las teclas, apuntadas aquí básicamente a un sonido orquestal de cuerdas, sólo buscan reforzar la fuerte presencia de uno de los mayores artistas de nuestro país.
R.S.

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