5 de enero 2012 - 00:00

Mahler: “Todavía se confía más en musicales foráneos”

Angel Mahler: «‘Drácula’ fue un punto de inflexión. Pensé que habría un surgimiento de autores, pero no fue así. El resto de los productores apuesta por musicales que se suponen son éxito seguro».
Angel Mahler: «‘Drácula’ fue un punto de inflexión. Pensé que habría un surgimiento de autores, pero no fue así. El resto de los productores apuesta por musicales que se suponen son éxito seguro».
«Hace 30 años que con Pepe Cibrián hacemos musicales. Drácula fue tan exitoso que demostramos que podía ser rentable para los productores. Pensé que habría un surgimiento de autores para el musical, pero no fue así. Seguimos haciendo nuestras adaptaciones, pero el resto de los productores apuesta por musicales que se suponen son éxito seguro» dice a este diario Angel Mahler, quien junto a Cibrián estrena «Excalibur», con Juan Rodó como Merlín, el 18 de enero en el teatro Astral.

Asegura que se trata de su obra más ambiciosa, con 220 vestuarios, 72 pares de botas especialmente diseñadas, más de sesenta sombreros y tocados de época, armaduras, pelucas, efectos de magia, planta de luces con más de 600 aparatos lumínicos y elenco de más de 30 actores. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Entonces tiene más producción que Drácula?

Angel Mahler: Drácula fue un punto de inflexión en cuanto a musicales, de eso no tengo duda, pero esta obra es nuestra evolución, 20 años después. Sumamos técnica, conocimiento, experiencia de lo que aprendimos y de lo que perdimos. Sin duda es la producción mas ambiciosa, porque Drácula fue innovadora en su momento, tenía nuevos aparatos y luces móviles, entre otras cosas, pero acá en Excalibur la variedad y cantidad de tecnología es mayor. Las sorpresas para el espectador serán continuas, sumadas a la historia.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con los efectos especiales?

A.M.: Los encargamos a una empresa, y pedimos lo que necesitábamos. Se tomaron su tiempo, hicimos pruebas, vimos si los trucos estaban logrados. Son 18 o 20 efectos especiales. Nada de lo que se va a ver se espera, fueron ocho meses de trabajo con los magos para un proyecto que tiene un año.

P.: ¿Los requerimientos de producción tuvieron su correlato en una alta inversión económica?

A.M.: Eso es relativo. Cuando uno ve Copperfield se pregunta cuántos millones necesitará para que eso suceda, pero los magos de acá no me pidieron nada, salvo que confíe en ellos. Claro que cobraron, pero los argentinos somos muy creativos y resolvemos cosas que en otros lugares del mundo implican mucho más dinero.

P.: ¿Como evalúa la escena de la comedia musical más allá de los trabajos de su equipo?

A.M.: Siempre es un rubro difícil. Seguimos haciendo nuestras adaptaciones pero el resto de los productores apuestan por musicales que se suponen son éxito. Ahora bien, en algunos casos no se entiende, «El joven Frantein» había fracaso en el exterior y la trajeron, aquí lo hizo Francella y le fue medianamente bien. Es una obsesión con las cosas de afuera, que no siempre funcionan, mientras a nosotros, con propuestas locales, también nos va bien.

P.: ¿El equipo está integrado por argentinos solamente?

A.M.: Sí, hemos logrado en tanto tiempo un equipo de trabajo al que le tenemos confianza, que incluye sonido, vestuario, peinadores, maquinistas, escenógrafos, efectos especiales y mucha gente, todos argentinos, que ven cómo trabajamos y supervisamos. Sin temor a pecar de vanidoso afirmo que lo que se verá en el Astral se equipara a cualquier producción de Londres y hasta hemos dado un paso bastante adelante. Al menos a juzgar por lo que he visto este año.

P.: ¿Qué musicales le gustaron en Londres?

A.M.: Vi una versión de El mago de Oz basada en la película, a la que Andrew Lloyd Webber agregó música y, a mi juicio, terminó de armar aquella película y la confirmó como un musical. Wicked también me gusta mucho y hay una versión de Ghost, basada en la película, con una tecnología espectacular y una pantalla de leds muy novedosa.

P.: Algunos fans hablan del trío Cibrián-Mahler-Rodó, ¿qué opina? ¿Como juzga el trabajo que encaró cada uno individualmente?

A.M.: Cuando uno vive algo tan fuerte como Drácula queda marcado. Se puede trabajar o no pero en el caso de Juan Rodó, quedamos unidos, es parte de nuestra historia, nos elegimos, nos necesitamos, nos potenciamos mucho, es una fórmula. Cada uno hizo su historia y vuelve, no nos vamos, el motor es este, nos elegimos porque nos admiramos y nos gusta lo que hacemos. me gusta mucho como canta Rodó y las letras de Cibrián y ellos me dicen que les gusta cómo compongo. Además es un placer escribir música para que la cante Rodó.

Entrevista de

Carolina Liponetzky

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