- ámbito
- Edición Impresa
Más 1 que nunca
El mallorquín Rafael Nadal se adjudicó nuevamente un Grand Slam, el sexto de su carrera, al vencer en la final del Abierto de Australia a Roger Federer, en un partido que tuvo cara a cara a las dos mejores raquetas de la actualidad. Por primera vez en la historia, un tenista español se consagró ganador del primer Grand Slam del año.

Como si ambos se encontraran extraños, los dos primeros games acabaron con quiebres: 1-1 y casi había transcurrido el mismo tiempo que duró el primer set de la final femenina del sábado. La batalla pareció inclinarse en favor de Federer, quien buscaba su decimocuarto título de Grand Slam para igualar al estadounidense Pete Sampras, cuando quebró para 4-2 con una devolución impecable. Pero es como si se obstruyera la mente del suizo cuando se enfrenta al español: Nadal ganó los dos siguientes juegos, rompió en el undécimo y se llevó el primer set en poco menos de una hora.
En el segundo set, el número dos volvió a perder su servicio pero gritó con fuerza uno de sus «come on» cuando recuperó el break un juego después, para 3-3. El reloj marcaba 1.47 hora tras el segundo set y se fue a 3.05 tras el tercero, en el que Nadal requirió en un par de ocasiones la asistencia del «trainer». Sin embargo, Federer quebró el servicio de su rival para 2-0 en el cuarto set. Pero Nadal no dio tregua. Recuperó su saque en el tercer game y libró una auténtica batalla por la supervivencia en el quinto. El número dos se jugaba mucho en esta instancia. Y ganó. El suizo seguía vivo. El partido se prolongaba.
La jornada tenía reminiscencias de Wimbledon. Y como en tierras británicas, Nadal fue quien terminó desparramado en el suelo, empapado de gloria.

Dejá tu comentario