El Gobierno porteño busca imprimirle una suerte de estética a las manifestaciones en la Plaza de Mayo en el entorno de las obras que encara para su renovación. La propuesta incluye reemplazar el vallado por un enrejado acorde al que tiene la Casa Rosada, y dar más espacio "seco" a las manifestaciones. Prometen respetar el diseño del paisajista francés, Carlos Tahys, que le di una impronta a la Ciudad de Buenos Aires con su estilo y su empeño.
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El ministro de Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli explicó ayer, tras una recorrida por las obras, que la Plaza de Mayo se ampliará hacia las calles Hipólito Yrigoyen y Rivadavia, es decir hacia el norte y hacia el sur y recuperará su traza central original y el doble arbolado que diseñó hace más de un siglo Carlos Thays.
"Estamos ganando dos carriles vehiculares de cada lado, sobre Hipólito Yrigoyen y sobre Rivadavia. Allí se pondrán canteros y se sumará espacio para veredas, del mismo modo que en el lateral de la Casa Rosada, del lado de Yrigoyen", explicó el funcionario.
Además, el vallado metálico negro que divide la plaza para evitar el avance de activistas en las manifestaciones será reemplazado por una reja "muy similar" a la que hay frente a la Casa Rosada, con portones que "permanecerán abiertos durante el día y se cerrarán a la noche o ante alguna eventualidad". El funcionario aseguró que el costo de la remodelación será de alrededor de $ 45 millones y que se finalizarán "en el segundo cuatrimestre del año". Antes de comenzar la remodelación de la plaza, la Pirámide de Mayo fue restaurada y se volvieron a colocar a su alrededor, después de 105 años, las cuatro estatuas que representan a La Navegación, La Industria, La Geografía y La Astronomía, que estaban en la Plazoleta San Francisco, en Defensa y Alsina.
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