El mes pasado la actriz y cantante Taylor Swift denunció públicamente a Apple por atraer a músicos con contratos iniciales de tres meses de duración como una especie de período de prueba para luego, hipotéticamente, confirmar la venta de su música on line, pero sin pagar los royalties previos. Apple se sintió obligada a aclarar que siempre pagará ese período inicial, pero Swfit se negó a reconciliarse con la empresa, y lo cierto es que en la industria musical quedó la sensación de que sin el desplante de esa cantante, el pago de royalties para centenares de artistas durante esos tres meses de prueba hubieran quedado en una zona dudosa.
Luego, hace dos semanas, Neil Young amenazó con retirar todos sus catálogos de servicios de streaming como Spotify, pero no por algún desacuerdo sobre royalties, sino debido a que hace rato afirma que en el siglo XXI la distribución de música vía streaming provoca que la gente escuche sus discos con mucha menos calidad que hace medio siglo. Young tiene su propia firma de distribución de música on line, Pono, que asegura una altísima calidad de sonido, pero que obviamente no tiene la masividad de los gigantes de la web. Finalmente, anteayer cumplió sus amenazas y retiró casi todos sus discos de la web (sin embargo unos cuatro o cinco discos, de los que no detenta los derechos, por acuerdos de su breve etapa con el sello Geffen, aún subsisten).
Por motivos no aclarados del todo, el siempre enigmático Prince tambien dio un comunicado esta semana aclarando que toda su música será retirada de los servicios on line. Esto lo aclaró Spotify en su home page, asegurando que Prince había decidido que toda su música saliera del streaming. Aunque la decisión de Prince podría estar relacionada con su disconformidad con los dividendos de su música on line, lo cierto es que no está del todo claro. Prince es un divo especialmente caprichoso, y el año pasado hizo lo mismo con sus videos, sin sentirse obligado a dar explicaciones al respecto.
| Diego Curubeto |

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