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Más nafta al fuego o nuevo rol del BCRA
El anuncio realizado ayer por Cristina de Kirchner para financiar con tasa subsidiada a las empresas pasa exclusivamente por los recursos del BCRA. Así como parte de las reservas de la institución se aplicaron a cubrir los vencimientos de deuda en dólares a lo largo de 2010, de la misma manera ahora emitirá pesos para financiar a los sectores productivos que defina el Gobierno.
La presidenta adelantó que habrá $ 8.000 millones disponibles. Pero nadie tiene claro si la demanda de las empresas llegará a esos niveles, será incluso superior o, por el contrario, muy inferior. Tampoco está claro cuáles serán los bancos que se incorporarán a la operatoria, ya que será optativo. Se supone que los bancos públicos nacionales y provinciales serán los principales demandantes de esta nueva línea.
De acuerdo con el esquema ideado por el triángulo que componen el BCRA, el Ministerio de la Producción y Economía, el Central le prestará a los bancos al 9% anual y estos a su vez represtarán estos recursos cargando un «spread» mínimo.
La tasa no podrá superar el 9,9% anual en pesos. Considerando que la inflación se acerca al 25%, el atractivo para las empresas de endeudarse a un costo tan bajo es sencillamente extraordinario.
El riesgo que corre el banco no es despreciable. Si bien tendrá fondeo a cinco años del propio BCRA, en caso de que la empresa entre en mora pierde, ya que le entregó títulos públicos como garantía del crédito al propio BCRA. No vale la pena el riesgo por menos de un punto de ganancia anual de la tasa. Siempre está la posibilidad de cargar otros costos, por ejemplo gastos administrativos o seguros de vida, que terminarán elevando uno o dos puntos adicionales el Costo Financiero Total del crédito.
Si finalmente se terminan volcando $ 8.000 millones en forma de adelantos al mercado, ¿resultará inflacionario o no? Desde el punto de vista monetario, la conclusión contundente es que sí tendrá un efecto sobre los precios, ya que aumenta la cantidad de pesos en circulación.
Estos nuevos adelantos del BCRA, sostienen los monetaristas, no hacen más que echar nafta al fuego. Recuerdan que la autoridad monetaria se apresta a transferir en cuotas los $ 23.500 millones que obtuvo de utilidades al Tesoro nacional. Se trata, obviamente, de una millonaria emisión de pesos que deberá ser absorbida para evitar una espiral inflacionaria.
La respuesta de Mercedes Marcó del Pont, la titular del BCRA, es exactamente la contraria: como se está promoviendo una expansión de la oferta para hacer frente a una demanda en ascenso, en vez de acentuarse la presión inflacionaria ocurrirá todo lo contrario. Se trata de la visión que sostienen tanto Marcó del Pont como la ministra de Producción, Débora Giorgi: la inflación no es un problema derivado de la mayor emisión monetaria, sino de los «cuellos de botella» que se observan en distintos sectores de la economía, por ejemplo alimentos.
Este jueves se cumplen los 75 años de vida del Central y el directorio lo festejará a su manera, es decir aprobando esta nueva línea para facilitar el crédito a la producción. ¿Habrá votación unánime entre los directores? Todo indica que se avecina otra tormenta.

