Ayer hubo una multitud que despidió a Viroche durante el sepelio. La autopsia apuntó a un sucidio, sus feligreses descreen de esa versión.
MARCHA. Miles de personas se manifestaron durante la tarde de ayer en el centro de la capital tucumana para exigir que se esclarezcan las razones de muerte del cura.
Cientos de personas marcharon alrededor de la plaza Independencia, en el centro de la capital tucumana, para pedir el pronto esclarecimiento de la muerte del cura Juan Viroche, quien apareció ahorcado en su parroquia de la localidad de La Florida.
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Los manifestantes se reunieron a las 19 frente a la Iglesia Catedral y comenzaron a dar vueltas alrededor de la plaza. Ésta fue la tercera manifestación como consecuencia de la muerte del sacerdote: la primera tuvo lugar el miércoles frente a la parroquia de La Florida y la segunda se produjo ayer pasado el mediodía en el último adiós al sacerdote. En la Iglesia porteña San Cayetano también hicieron una misa en su honor.
Durante la mañana, los restos del cura Viroche fueron despedidos por una multitud emocionada. Al grito de "justicia, justicia", vecinos y fieles de la zona resaltaban la tarea pastoral del religioso y descreían del resultado de la autopsia, que dictaminó que se trató de un suicidio. A las 15, el féretro salió de la iglesia Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Wenceslao Posse -donde desde el miércoles se realizó el velorio- envuelto en una bandera papal y una de San Martín, club del que era fanático.
Finalmente, el cortejo llegó hasta el cementerio Cevil Pozo, en la zona este de Tucumán, donde los presentes se expresaron con lágrimas, aplausos y pedidos de justicia mientras hacían una suelta de globos de color blanco y amarillo.
La misa fue oficiada por el arzobispo Alfredo Zecca, quien estuvo acompañado por el obispo de Concepción, José María Rossi, y por el cardenal Luis Villalba. Entre lágrimas, muchas personas, en su mayoría mujeres y niños, siguieron con respeto el velorio, aunque algunos abuchearon a Zecca (ver nota aparte) por considerar que había abandonado a Viroche.
El cuerpo del sacerdote fue hallado el miércoles por la mañana con una soga anudada al cuello y colgando de una viga de su parroquia. Por la tarde se confirmó, según el estudio que realizaron los médicos forenses, que el cuerpo del religioso no presentaba señales de violencia, ni ningún indicio que haga suponer que fue asesinado, y por eso se empezó a contemplar la posibilidad del suicidio.
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