11 de febrero 2011 - 00:00

Máxima cautela en regímenes vecinos

Abdalá II
Abdalá II
El Cairo - Los líderes árabes observan las protestas populares de Egipto con «cautela», a la espera de que la situación se aclare, y con «miedo» a que puedan extenderse por sus países, según aseguraron varios analistas y expertos árabes.

«La situación en Egipto es incierta, no se puede predecir lo que ocurrirá al final; por lo tanto, los gobiernos del Golfo y los vecinos (de Egipto) observan con cautela lo que pasa, porque muy posiblemente esto tenga consecuencias en esos países», afirmó el experto del Centro de Estudios Estratégicos Ahram, Mohamed Abás.

El «miedo», como lo define Isam Mohamed, analista del centro egipcio Ibn Jaldun, empujó a estos Estados a evitar pronunciarse en favor o en contra del régimen. Así, en los primeros días de la revuelta, el rey jordano Abdalá II se limitó a expresar su deseo de que se mantengan la seguridad y la estabilidad en Egipto, en un comunicado oficial.

En Líbano, la presidencia y el Gobierno prefirieron guardar silencio bajo el pretexto de que el país está centrado en la actualidad en los graves problemas internos que afronta.

Por su parte, el especialista del centro jordano de Estudios de Medio Oriente Yawad Hamad sostuvo que, como consecuencia de ese temor, los Estados árabes desean que la «intifada» (alzamiento popular) egipcia, como la califican los medios oficiales locales, fracase. Quieren evitar que «se enciendan revueltas similares en sus países si ayudan a Mubarak de una u otra manera», agregó Hamad.

Los únicos que hasta el momento tomaron una postura pública más contundente fueron el rey saudita, Abdala bin Abdelaziz, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.

El monarca saudita, en una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó de «lamentable» lo ocurrido en Egipto y criticó a aquellos que «se aprovechan de los espacios para la libertad y la expresión para intentar encender el fuego del caos».

Sin embargo, desde esas declaraciones, realizadas un día antes de que el presidente Mubarak anunciara la destitución del Gobierno y varias reformas como concesión a los manifestantes, el rey saudita no volvió a pronunciarse.

Por su parte, Al Maliki aseguró que «el pueblo egipcio es el único que tiene derecho a decidir lo que desea y hay que darle libertad de expresión». «Espero que se hagan realidad la democracia y la participación y que no se le prive (al pueblo egipcio) de su derecho de expresión», aseveró el mandatario.

Apoyo

Quien sí mostró su apoyo sin fisuras a Mubarak fue Israel a través de su jefe de Estado, Simón Peres, que el pasado día 31 dijo: «Siempre ha tenido y tiene gran respeto por el presidente Mubarak». Egipto junto con Jordania son los únicos países árabes que firmaron la paz con Israel.

Como muestra del miedo que inspiran las protestas, el especialista Abás citó los casos de Argelia, Yemen y Jordania, que «se movieron para satisfacer algunas de las exigencias populares», aunque para el experto «estas concesiones son todavía limitadas».

Y es que para Yawad Hamás, este miedo no es injustificado, porque «el levantamiento egipcio puede tener repercusiones mucho mayores que la revolución islámica iraní de 1979, porque con un nuevo régimen egipcio habrá una región diferente con unas relaciones internacionales distintas».

Este miedo refleja, además, según Abás, que más allá de las alianzas regionales como las de El Cairo con Ammán y Riad, los países árabes siempre ponen a la cabeza de sus prioridades su propia seguridad nacional.

Agencia EFE

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