10 de junio 2016 - 00:00

Mercedes Morán: recordando sin ira

Mercedes Morán: “Acá no existe la cuarta pared, no soy una actriz con experiencia en unipersonal. Esto no es un stand up convencional”.
Mercedes Morán: “Acá no existe la cuarta pared, no soy una actriz con experiencia en unipersonal. Esto no es un stand up convencional”.
 Después de estrenarla en Mar del Plata, Mercedes Morán presentará desde hoy en el Maipo su unipersonal "¡Ay, amor divino!" con dirección de Claudio Tolcachir. Para este espectáculo, la actriz reunió una serie de relatos propios que evocan sus días de infancia, sus vínculos familiares, el descubrimiento del sexo, sus distintas experiencias amorosas y los avatares de su profesión, hasta llegar a un presente que define como "pleno".   

"Me pasé la vida reflexionando sobre mí misma, pero es la primera vez que me atrevo a hablar de estas cosas", dice a este diario. "Los personajes me sirvieron de protección. Me escondía detrás de ellos. Por eso no tengo claro, en esta instancia, a qué necesidades personales obedece el haberme despojado de cualquier tipo de personaje para ser yo. Es un gran riesgo. Acá no existe la cuarta pared, no soy una actriz con experiencia en unipersonal, no es un stand up convencional".

Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Interpretarse a usted misma implica no actuar?

Mercedes Morán:
Hay mucha actuación porque encarno a mi madre, a mi hermana, a mi tía. A todas esas mujeres que me marcaron y que fueron referentes importantes.

P.: Aquí no cuenta intimidades...

M.M.:
Intenté que las historias tuvieran un grado de universalización y que no fueran autorreferenciales en ese sentido. Es un material que podría hacer otra actriz. Claro que en mí tiene una resonancia especial porque son hechos que he vivido: las peleas con mi hermana, el vínculo con mi padre o mi madre, el sucundún que se me hizo en la cabeza cuando siendo una niña católica, y encima de pueblo, me enamoré por primera vez de un hombre. Al ser tan creyente me resultó muy complejo empezar a tener "malos pensamientos".

P.: ¿Qué otros temas se destacan en la obra?

M.M.:
El vínculo con mi padre está muy expuesto. Para mí fue una figura importante y corría el riesgo de convertir la obra en un homenaje hacia él. Es una paradoja, cuando hablo de su muerte el momento es conmovedor y medio triste. Pero para mí, como actriz, es una posibilidad de celebración el poder reencontrarme con él todas las noches. También pasa lo contrario. Algunos episodios que fueron muy dramáticos en mi niñez, hoy a la distancia los puedo relatar con humor.

P.: ¿Su relato llega hasta el presente?

M.M.:
Sí. En una suerte de epílogo hablo de la confusión que me provoca el vertiginoso paso del tiempo. Yo siento que tengo una edad y en el documento veo que me figura otra. Intenté tomar esto con humor y desmitificar un poco lo que nos pasa a las mujeres después de los cincuenta con el sexo y el amor. Estamos gobernadas por las hormonas durante toda la vida y, cuando nos abandonan, para muchas mujeres es un bajón. En cambio, para mí, ha sido un alivio.

P.: ¿Incluyó alguna anécdota de rodaje?

M.M.:
De eso... nada. Si quiere vamos a tomar un café y le cuento. Más de una vez he pensado en llevar un diario de rodaje. ¡Pasa cada cosa! Es como vivir una película dentro de otra.

P.: En cine acaba de interpretar a dos mujeres de la vida real.

M.M.:
Sí. En "Neruda" de Pablo Larraín, a Delia del Carril, primera esposa del poeta, y en "Llámenme Francisco" a Esther Ballestrino, la bioquímica que fue jefa de Jorge Bergoglio y más tarde una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Esther mantuvo una interesante amistad con el actual Papa. Aunque ideológicamente estaban en las antípodas, los unía un enorme cariño y respeto, ya que cada uno a su manera quería cambiar el mundo. Interpretar a estas dos mujeres me llevó a reflexionar sobre la responsabilidad que implica encarnar a gente real y tan cercana a nosotros. Hay una verdad histórica que me parece importante respetar; sobre todo en el caso del Papa, aunque no sea una biopic. "Neruda" tampoco lo es. Como aclaró Larraín, se trata de una película nerudiana, no de una biografía, y tuvo buena acogida en Cannes.

P.: ¿Qué nos puede anticipar de la película sobre el Papa?

M.M.:
Como el director es italiano tiene una mirada bastante objetiva sobre como atravesó Bergoglio la época de la dictadura militar. La obra ya se estrenó en Europa y el propio Papa la presentó en el Vaticano. Organizó un pase gratuito para gente de la calle y repartió comida.

P.: Entonces, le dio su bendición...

M.M.:
Dicen que al principio estaba muy fóbico y no quería saber nada. Pero después cuando la vio parece que se sintió conmovido. La crítica europea trató muy bien a la película y acá se va a estrenar en agosto. Ahora estoy rodando "Maracaibo", un thriller de Miguel Ángel Rocca.

P.: No le queda resto para hacer televisión.

M.M.:
No. Este año voy a acompañar las películas que hice y después del Maipo empezaré una gira por el interior. También voy a ir al Uruguay, Chile, México y España. Como ya no tengo hijas chicas, puedo disfrutar más de las giras.

Entrevista de Patricia Espinosa

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