16 de noviembre 2009 - 00:00

México se quedó con el Ástor en Mar del Plata

Una escena de «Cinco días sin Nora», de Mariana Chenillo, el film mexicano ganador del premio Ástor en el Festival de Mar del Plata.
Una escena de «Cinco días sin Nora», de Mariana Chenillo, el film mexicano ganador del premio Ástor en el Festival de Mar del Plata.
Mar del Plata (Enviado) - Nada es perfecto. Tras la buena inauguración y el buen desarrollo del festival de cine, «Canal 7» tomó la transmisión del acto de entrega de premios, puso a Lalo Mir dando gritos, e impuso su mecánica de acto «para la televisión», con largas interrupciones donde irá el espacio comercial, mientras en la sala cundían el desánimo y la deserción. No es la primera vez que lo hace, pero no le importa.

Una lástima, porque, fuera de ese mal cierre, éste es el festival más agradable que Mar del Plata haya tenido en los últimos años. Distendido, bien organizado (con menos personal), otra vez con llenos de público, programación apreciable, y además sin internas visibles ni funcionarios haciendo vidriera. Sólo el viernes aparecieron los gobernadores Daniel Scioli (doblete con la reunión del Consejo Federal de Salud) y Mario Das Neves (vino a la presentación de «Fontana, la frontera interior», coproducida por Chubut, y de paso charló con peronistas locales mirando al 2011). Una curiosidad, ver sentados uno junto al otro a Das Neves con el ministro K de Cultura Jorge Coscia, durante la función de «Fontana», de Juan Bautista Stagnaro, sobre el militar naturalista que a fines del Siglo XIX exploró Chaco, Formosa y Chubut, integrando indios y galeses al país naciente.

Yendo a los premios. Astor de Oro, la comedia «Cinco días sin Nora» (Mariana Chenillo, México, estrena en marzo). En el palmares, «El tiempo que resta», tragicomedia (Elia Suleiman, Palestina, mejor director y premio Cronistas), «Habitación y media» (Andrei Khrzhanovsky, Rusia, menciones oficial y Cronistas), «Vikingo» (José Campusano, Argentina, premio Fipresci y mención oficial), «El cuerno de la abundancia» (J.C. Tabío, Cuba, premio especial del jurado al elenco entero y premio del público), Allison Janney, mejor actriz («Life During Wartime», EE.UU.) y el español Gary Piquer, muy simpático, mejor actor («Mal día para pescar», Uruguay).

«La hora de la siesta» (Sofía Mora, Argentina), ganó la competencia latinoamericana. «TL 2, la felicidad es una leyenda urbana» (Tetsuo Lumiere), la competencia nacional junto con «El hombre de al lado» (Gastón Duprat y Mariano Cohn), que también logró el premio adquisición Movie City para toda Latinoamérica. Otros galardones que se quedaron en casa: «El perseguidor» (Víctor Cruz, premio Feisal, de la federación de escuelas de cine de Latinoamérica), «Padres de la Plaza: 10 recorridos posibles» (Joaquín Daglio), «Andrés no quiere dormir la siesta» (Daniel Bustamante). Premio Work in Progress para un film a medio hacer, «La Caracas» (Andrés Cedrón), sobre la carrera automovilística Baires-Caracas de 1948, que ganó la sección Work in Progress.

Momento único: el gran director de fotografía Felix Monti recibiendo un premio especial de manos de su maestro Ricardo Younis. Frase jocosa: «Quiero agradecer al Bafici, que rechazó mi película, así pude venir a Mar del Plata» (Tetsuo Lumiere). Frase elegante: «La intendencia y la gobernación se portaron a la altura de sus antecedentes» (José Martínez Suárez en su discurso de cierre, única referencia a las dos partes que incumplieron sus compromisos con el festival).

Cuatro datos finales: A las figuras nacionales que ya estaban (Campanella en el jurado oficial, Natalia Oreiro y Mónica Ayos con «Francia», Daniel Araoz con «El hombre de al lado», Diego Peretti, Pablo Echarri con sendas funciones especiales, Gustavo Garzón que no está por el festival sino por el rodaje de una película en Mar del Plata) se sumaron varias otras exclusivamente invitadas para el cierre: Ana María Picchio, Lito Cruz, Norman Briski, Jean Pierre Noher, Victoria Onetto, Dora Baret, Susana Freyre y Marcela López Rey, y una buena cantidad de directores y productores.

Los títulos más comentados de estos últimos días fueron «Anticristo», de Lars von Trier, tan sanguinolento y efectista como decían (por las dudas había una ambulancia en la puerta), y «El gato», excelente drama conyugal de Granier-Deferre, con Jean Gabin y Simone Signoret, rescatado en la sección de films sobre textos de Georges Simenon.

El nuevo diseño del premio Astor representa a Piazzolla en la famosa escena donde actuó siendo niño junto a Carlos Gardel. Buena estatuilla, pero a más de uno habrá que explicarle que el chico aparece con el brazo extendido porque está señalando una dirección, y no porque éste sea un pais fascista.

Mónica Ayos, preciosa, Juan José Campanella, y Martínez Suárez, que se ha vuelto largamente popular, dejaron la huella de sus manos en la vereda de las estrellas del Hermitage (un homenaje que el hotel brinda a pocas figuras por año). Los primeros solo pusieron manos y nombre. El maestro, manos, nombre, y «Viva Racing».

P.S.

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