20 de septiembre 2013 - 14:47

MIGUEL GRAZIANO: “López venció el silencio social”

Munido de un anotador, Miguel Graziano estuvo más de dos años reconstruyendo la historia de su vecino Julio López, desaparecido por segunda vez el 18 de septiembre de 2006.  Publicó hace unos meses “En el cielo nos vemos” (Peña Lillo, Ediciones Continente). Al cumplirse siete años de la desaparición del testigo que declaró en el juicio al represor Miguel Etchecolatz, Graziano se vuelve una fuente a ser consultada. Habla del albañil de 77 años y afirma: “López para mí es un héroe porque sabía lo que le podía pasar y eligió asumir el riesgo”.

MIGUEL GRAZIANO: “López venció el silencio social”
Viernes: ¿Por qué escribir sobre Julio López?

Miguel Graziano: La idea del libro nace en una entrevista con Nilda Eloy en el mismo día que se presentó la ley de medios en La Plata. La ciudad estaba dividida en tres y había tres movilizaciones: dos eran en la Plaza Moreno, la de la seguridad y la de López, mientras en el Teatro Argentino se presentaba la ley de medios. Ahí Nilda plantea que López desapareció muchas veces: en 1976, en 2006 y sufrió desapariciones simbólicas. Había desaparecido de los medios de comunicación comerciales y de la Justicia porque en ese momento la causa estaba paseando en un carro de supermercado de juzgado en juzgado. También empecé a pensar que la causa desapareció de la agenda política. Hay una consigna que está pintada en las paredes de La Plata: "¿A qué te podés acostumbrar?" Nos estamos empezando a acostumbrar a la desaparición de López y contra esas desapariciones simbólicas se rebela el libro, que también es un producto simbólico.

V.: El caso de López despertó diferencias entre organismos de derechos humanos. ¿A qué se debieron?

M.G.: Hay diferencias y estaría bueno empezar a saldarlas. Desde la primera movilización en La Plata, se hicieron dos columnas diferentes. Una que se permitía criticar al Gobierno nacional y otra que prefería no hacerlo. Lo cierto es que había una gran presión de una tercera pata, que eran los que exigían impunidad y que también se estaban movilizando en ese momento. Presiones para terminar con los juicios hubo. En el libro se da cuenta de la movilización en Plaza San Martín de Buenos Aires, donde se reunió bastante gente y donde se recibió, por ejemplo, una salutación de la Iglesia.

V.: López también venció el silencio de su familia, ¿no?

M.G.: Su mujer, Irene, había sufrido mucho y le parecía que con el silencio iba a recomponerse. Ella reconoce y dice que se equivocó. Fue la única pregunta que yo le hice con un anotador en la mano. Son dos silencios: el familiar y el social, que tiene que ver con la sospecha sobre los sobrevivientes y con una sociedad que no quería saber. Después, las condiciones políticas permitieron que se destapara esta situación y que a través de la Justicia se reparara.

V.: ¿Por qué no entrevistó a funcionarios?

M.G.:
Fue una elección bien clarita. Entrevistar a los funcionarios significaba tener la mirada actual de un problema viejo. Opté por contarlo a López a través de la familia y de los compañeros, y a partir de ellos reconstruir la mirada sobre la Justicia y sobre el Gobierno, que también está en los documentos.

V.: ¿Qué rescata de la figura de López?

M.G.:
López descubre un centro clandestino. Ellos pensaban que estaba solo el Destacamento de Arana, pero gracias a él se descubre el Pozo de Arana. López había hecho un laburo de ubicar a los represores: a algunos los conocía del barrio, también llevaba a los chicos a pescar ranas para tratar de localizar el centro clandestino en el que había estado cautivo. Él ofrecía su propio cuerpo como prueba viviente del horror.

V.: No realiza hipótesis sobre quiénes lo desaparecieron, pero ¿qué piensa?

M.G.:
Me parece que lo que dicen sus compañeros es lo más coherente. López es una víctima de desaparición forzada por su disposición y su entrega para que hubiera juicio y condena. Otra razón no hay. La Justicia tiene que decir quiénes fueron los responsables. Era un mensaje para todos los juicios y para este juicio en particular. Por su edad, pensaron que lo podían convencer para que cambiara su declaración. Para mí es clave que cuando sale de declarar dice que lo van a matar, pero que él es peronista y se lo va a llevar con él.

V.: Hay mucha certeza en López: sabía que lo iban a matar, sabía que lo estaban espiando.

M.G.: Sí, pero también estaba viviendo un momento feliz. El hecho de que estuviera tan cerca la condena. Para mí es un héroe. Él eligió tener una actitud heroica pese a que corría riesgo su vida.

V.: Menciona las amenazas a los testigos, el asesinato de Silvia Suppo (testigo y sobreviviente en causas en Santa Fe), ¿los aprietes fueron un patrón de época?

M.G.: Sí, desde grabar a los militantes, a hackear las páginas de los organismos, a mandar cartas con amenazas. Desde el tribunal federal que juzgó a Etchecolatz hasta los abogados, los militantes que iban a las movilizaciones. Esas amenazas provocan miedo. Si la idea era paralizar los juicios o que los testigos no se presentaran, aparentemente hicieron una lectura muy errada. Los juicios siguieron, se complejizaron, se juzga por circuitos.

V.: ¿Por qué dice que el Estado falló?

M.G.: Me parece que el rol del periodista es mostrar, no dar su opinión. Estoy más cerca de las críticas que hace el colectivo Justicia YA!, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Unión por los Derechos Humanos. No se preparó el camino a los juicios, no se hizo inteligencia sobre los represores que podían tener interés en que los juicios no siguieran y por eso no se pudo dar una rápida respuesta ante la desaparición de López. ¿Quién podría haberlo hecho? No sé. La conclusión es que la gran deuda es la democratización de las fuerzas de seguridad y también de la justicia. No puede haber una sin la otra.
@LucianaBertoia


BIO

Necochea, 4 de julio de 1972.

Educación:
Escuela de Educación Media 2 de Necochea; Taller Escuela Agencia (TEA).

Diarios: "Los que más compro son Página/12 y Tiempo Argentino en versión platense, con un pliego de Diagonales; el resto por internet".

Actualmente está leyendo: "¿Dónde está Miguel?" (Bru), de Pablo Morosi.

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