14 de enero 2011 - 00:00

Montevideo recupera su glamoroso Hotel Carrasco

Frente a la playa, el Hotel Casino Carrasco pronto volverá a recibir los más suntuosos eventos sociales de la capital uruguaya.
Frente a la playa, el Hotel Casino Carrasco pronto volverá a recibir los más suntuosos eventos sociales de la capital uruguaya.
Montevideo recuperará su joya. Enclavado en el corazón del barrio más tradicional de la capital uruguaya y de cara a la playa, el Hotel Casino Carrasco volverá a ser sede de las fiestas más suntuosas del vecino país.

Batallones de arquitectos, diseñadores, decoradores e incluso historiadores -franceses, argentinos y uruguayos- intentarán devolverle todo el glamour que situó a este coloso como el más prestigioso de Latinoamérica a comienzos del siglo XX.

Este edificio fue inaugurado en 1910 pensado especialmente para que a su alrededor naciera un balneario. El barrio todavía no existía, pero el hotel atraía a turistas de todo el país y la región, que iban para cumplir con los famosos «baños higienistas».

Por aquel entonces se creía que las enfermedades del invierno eran eficientemente combatidas con sólo pegarse un par de zambullidas diarias en el Río de la Plata durante el verano. Con el paso de los años, el hotel dio a luz un barrio que se transformó en centro neurálgico de la actividad turística del país.

Inmensos vitrales multicolores, paredes decoradas con oro y plata a la hoja e imponentes escalinatas -tal como lo señalaba la decoración francesa imperante en la época- hicieron de este hotel un lugar de ensueño. Hoy, tras estar dos décadas cerrado, salvo por el casino que estuvo apenas un año clausurado, la imagen es muy distinta, casi deprimente. Años de malos cuidados se tradujeron en estas ruinas que quedan como testigos de una época. Muchas veces intentaron devolverle el esplendor a la estructura, pero sólo lograron romper su mística en aras de diseños más modernos, con el objetivo de aprovechar los espacios. Con una inversión de u$s 60 millones y 20 meses de obras, la firma Codere apuesta a reflotar este Titanic encallado a 10 kilómetros del centro de Montevideo.

El plan de obras establece que en marzo de 2012 estaría abierto nuevamente. La ubicación geográfica del hotel es más atractiva que hace un siglo atrás debido a dos factores. El principal es su cercanía con el recientemente remodelado aeropuerto de Carrasco y el segundo es la transformación del barrio en sí. Cafés, boliches, galerías de arte y afamadas tiendas de ropa se apostaron detrás de este edificio, impulsados por la afluencia de público que mueve el casino.

Como si fuera poco, tomando la rambla en sentido oeste, en 20 minutos se llega a Ciudad Vieja donde además del contenido histórico de la peatonal Sarandí, la Catedral, el Teatro Solís y la Torre ejecutiva (actual casa de Gobierno), está el epicentro de la movida nocturna. Pero si lo que se busca es una prueba de la gastronomía local, el Mercado del Puerto -también en Ciudad Vieja- es la mejor opción. Decenas de parrilladas bajo el mismo techo de un antiguo mercado de frutas y verduras -que abastecía la bahía montevideana- y las coplas de Alfredo Zitarrosa, interpretadas por el artista a la gorra de turno, son parte de la mística del lugar.

Después del postre, Medio y Medio Roldós es el bajativo obligado, también disfrutable dentro de las instalaciones del mercado. Mitad espumante dulce y mitad vino blanco seco, es tan típico como refrescante. Al salir del recinto, el recorrido por la feria artesanal del lugar cuenta con candombe como música de fondo. Son varias las cuerdas de tambores, compuestas por mulatos que al rayo del sol castigan por igual chico, repique y piano (instrumentos de percusión típicos de las danzas afro), ejecutando la clásica madera de candombe que invitaba a los esclavos a las fiestas de la religión Yoruba.

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