13 de julio 2017 - 00:00

Moro, un cruzado contra la corrupción que devino en una estrella política

Nunca admitió ni desmintió las aspiraciones que le atribuyen, pero aparece bien ubicado en las encuestas.

Sérgio Moro
Sérgio Moro
Río de Janeiro - Hace apenas tres años, Sérgio Moro era un desconocido para los brasileños. Hoy, el juez figura entre los favoritos para la Presidencia tras el protagonismo adquirido por la investigación del mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.

Inspirado en la operación "Manos Limpias", que terminó con una compleja red de corrupción política en Italia en los años 90, el juez federal Sérgio Moro emprendió una lucha que por momentos enfrentó al poder judicial con el político y que dividió a la sociedad brasileña entre quienes lo consideran un "héroe" y quienes lo ven como un "populista" con intereses partidarios.

Moro había conducido varias investigaciones de importancia cuando, en 2014, asumió desde su juzgado en Curitiba la operación "Lava Jato", que cobró una dimensión inédita en Brasil.

Bautizada de ese modo ("lava jato" significa lavadero de coches) porque comenzó con un operativo en una estación de servicio utilizada para lavar dinero, la investigación despegó con la delación de Alberto Youssef, un cambista vinculado con un exdirector de Petrobras.

El proceso reveló una monumental red que vació Petrobras -entonces la mayor empresa de América Latina-, y que salpica a dirigentes y partidos de todo el arco político y a algunos de los principales empresarios de Brasil.

Cuando Moro comenzó a investigar la trama, que desvió más de 4.000 millones de dólares según cálculos conservadores, ya era considerado un experto en la lucha contra el lavado de dinero.

Su primer gran caso, Banestado, terminó en 2003 con un centenar de acusados en la cárcel y la primera mención a Youssef, y dos años después colaboró con una magistrada del Supremo en un caso que golpeó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y probó sobornos a legisladores a cambio de apoyo a su Gobierno.

También en la "Lava Jato", Moro tuvo en la mira desde el inicio a Lula y no dudó en ordenar su detención para conducirlo a declarar por la fuerza ni en divulgar comprometidas conversaciones telefónicas privadas con la ahora expresidenta Dilma Rousseff. Se trató de dos decisiones con un enorme impacto mediático, pero también severamente criticadas desde sectores del poder judicial que lo acusan de abusar de las prisiones preventivas.

"Estoy asustado con la República de Curitiba. Porque a partir de un juez de primera instancia todo puede ocurrir en este país", llegó a admitir Lula, quien incluso denunció a Moro ante Naciones Unidas por "persecución política".

El "juez estrella" de Brasil nació en Maringá, en el sureño estado de Paraná, en una familia de clase media; estudió Derecho en su ciudad natal y se especializó en el combate al lavado de dinero en un programa de Harvard.

Con sólo 24 años se convirtió en juez y ahora compagina su trabajo en un juzgado de Curitiba con sus actividades como profesor de la Universidad Federal de Paraná y asesor de la Comisión de Constitución y Justicia del Senado.

Tiene dos hijos con Rosangela Wolff, su esposa y principal sostén, creadora de la página "Eu Moro con ele" (un juego de palabras que significa yo vivo con él) para conseguir apoyo popular y acompañar al juez en sus horas más difíciles.

Hoy, la página acumula más de 818.000 seguidores y el propio Moro la utilizó para agradecer, en un video colgado en marzo, el respaldo de "una gran mayoría o tal vez la totalidad de la población".

Su nombre, invocado con frecuencia en las manifestaciones contra la corrupción, figura en las encuestas entre los favoritos a la Presidencia de Brasil. Tanto que le haría sombra al propio Lula, que encabeza la intención de voto y se vería en dificultades para vencer al juez en una segunda vuelta.

La "Lava Jato" proyectó la figura de Moro tanto en Brasil como en el exterior: apareció en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time el pasado año y entre los 50 líderes con mayor influencia en el mundo de Fortune.

Muchos critican precisamente su exceso de protagonismo y su presunta proximidad con la actual cúpula del poder, que lo reconoció con la medalla del Mérito Militar, avalada por el Ministerio de Defensa.

"Aunque aparentemente no muestra inclinación por un partido, su actuación termina teniendo un carácter político", admitió recientemente un antiguo colaborador del juez.

Admirador, entre otros, de Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, Moro sostiene que "el primer requisito para que el Gobierno tenga éxito es la aplicación de la ley sin vacilación y la eliminación de la corrupción".

"La exposición y el castigo de la corrupción pública es un honor para una nación, no una desgracia", resumió en una ocasión.

Agencia EFE

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