14 de septiembre 2009 - 00:00

Mozart y Beethoven por dos expertos

Horacio Lavandera fue solista en el Concierto 21 de Mozart, con Pedro Ignacio Calderón dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional.
Horacio Lavandera fue solista en el Concierto 21 de Mozart, con Pedro Ignacio Calderón dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional.
Maestros de la Orquesta Sinfónica Nacional. Dir. P. I. Calderón. Sol.: H. Lavandera. Obras de Mozart y Beethoven. (Salón Versailles del Alvear Palace Hotel).

Un nuevo y atractivo ciclo viene a sumarse a la actividad artística de Buenos Aires. Como una prolongación del Festival «Semana Musical» de Bariloche, creado por Martín Nijensohn y que se viene desarrollando desde 1993, se inauguró un ciclo en el Alvear Palace Hotel donde habrá actividades de conciertos paralelos a la Semana musical Llao Llao en Bariloche, que este año tendrá su agenda entre el 10 y el 18 de octubre. Además del concierto que aquí comentamos habrá un segundo recital incluido en el ciclo con la presencia del pianista argentino Sergio Tiempo, que tocará el martes 20 de octubre.

El Salón Versailles fue preparado para albergar a un público numeroso que escuchó un programa dedicado a Mozart y Beethoven, con buenas condiciones acústicas de la sala y en un marco de refinamiento poco habitual. El concierto se abrió con una briosa versión de la obertura de la ópera «Las bodas de Fígaro» de Mozart, por miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional con la conducción segura del maestro Pedro Ignacio Calderón.

De inmediato se oyó el Concierto para piano y orquesta N° 21, también de Mozart, con plausible entendimiento entre director y solista, el extraordinario Horacio Lavandera en piano. Particularmente conmovedor resultó el «Andante» que la promedia y que Lavandera fraseó con deleite.

La parte final del concierto fue dedicada a Beethoven, con la culminación del ciclo de cinco conciertos para piano y orquesta: el Quinto, Op. 73 «Emperador». Calderón y Lavandera consiguieron exponer con refinamiento las líneas estilísticas y la potencia de la magnífica obra, con una curva expresiva notable. A los insistentes aplausos, los artistas repitieron el «Andante» del concierto 21 de Mozart, pieza que cerró la noche con la intensa melancolía que se desprende de la obra.

E.G.

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