27 de enero 2011 - 00:00

Mubarak no logra frenar las protestas: otros 2 muertos y 500 detenidos

El sindicato de periodistas en El Cairo (arriba) y el centro de la capital egipcia (izquierda) fueron ayer epicentros de las protestas contra el Gobierno de Hosni Mubarak. La oposición quiere replicar lo ocurrido en Túnez y hacer caer al régimen.
El sindicato de periodistas en El Cairo (arriba) y el centro de la capital egipcia (izquierda) fueron ayer epicentros de las protestas contra el Gobierno de Hosni Mubarak. La oposición quiere replicar lo ocurrido en Túnez y hacer caer al régimen.
El Cairo - Movilizaciones y disturbios tuvieron lugar hasta avanzada la noche en El Cairo y en otras ciudades egipcias, a pesar de que el Gobierno de Hosni Mubarak había prohibido las «reuniones de protesta, marchas o manifestaciones», tras la muerte de cuatro personas en la llamada «jornada de la ira» del martes. Anoche, otras dos personas se sumaron a las víctimas fatales en una inusual revuelta contra una de las dictaduras más emblemáticas del mundo árabe.

Un manifestante y un policía murieron por los enfrentamientos registrados en un barrio céntrico de El Cairo, con lo que se elevó a seis (cuatro civiles) el número de fallecidos desde que el martes decenas de miles de manifestantes se lanzaron a la calle para exigir reformas políticas en el régimen de Hosni Mubarak, en el poder desde 1981.

El último choque del día entre manifestantes y policías se produjo en el barrio Wikalat al Balah, situado detrás del edificio de la televisión pública y cerca de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. Previamente, en las céntricas avenidas Ramsés y El Galaa se repitieron choques de activistas con cordones policiales, quema de neumáticos y arrestos.

Las marchas se suceden como un efecto de alto impacto de la «revolución de los jazmines», que tuvo lugar en el vecino Túnez, y que ocasionó la caída del dictador Ben Alí, el 14 de enero.

El movimiento 6 de Abril, uno de los principales promotores de estas multitudinarias protestas, instó ayer a proseguir con las manifestaciones hasta la renuncia de Mubarak. En Suez, hubo 60 heridos en los choques entre fuerzas policiales y manifestantes. Las autoridades decretaron el toque de queda a partir del anochecer en tres plazas, en una de las cuales fue incendiada una comisaría. También hubo disturbios en Alejandría.

La tensión en la ciudad portuaria de Suez se incrementó por la decisión de la familia de una de las víctimas del martes de no autorizar la sepultura antes de proceder a la autopsia, como pretendía el Gobierno.

En suma, al menos 500 personas fueron detenidas en todo el país, informaron fuentes de seguridad, entre ellas, 121 simpatizantes de los islamistas Hermanos Musulmanes arrestados durante una sentada en Assiut, Alto Egipto, y otras 90 en la plaza Tahrir de El Cairo. Las mismas fuentes informaron que ya son 26 los periodistas detenidos, dos de ellos, extranjeros. Uno trabaja para el diario británico The Guardian (centroizquierda) y el otro para la agencia norteamericana Associated Press. Una de las sentadas de protesta de ayer se realizó en la escalinata de acceso a la sede del sindicato de periodistas, en el centro de El Cairo.

Los cronistas fueron arrestados por «intentar agitar a las masas y crear la confusión en las calles», informaron las fuerzas de seguridad.

En tanto, la organización Jaledsaid invitó con mensajes de texto a participar en una manifestación mañana después de la plegaria: «Por favor, hacelo saber ahora, antes de que el Gobierno cierre Facebook y otros sitios».

Precisamente, Mohamed Mustafá al Baradei, líder de la Organización Patriótica para el Cambio, de oposición, anunció a través de sus colaboradores que retornará hoy a El Cairo y que mañana participará en el ritual religioso.

El veterano Mubarak es un aliado clave de Estados Unidos en el mundo árabe, y uno de los pocos interlocutores de Israel en la región. Aunque el Gobierno de EE.UU. manifestó su respaldo al Gobierno de Mubarak y lo instó a continuar las reformas, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, también lo exhortó a no interferir en el funcionamiento de las redes sociales de internet y clamó por «moderación» a las partes.

La Casa Blanca solicitó, además, respeto por los derechos humanos y, específicamente, la libertad de expresión y de reunión.

El premier egipcio, Ahmed Nazif, se dijo «feliz» por el hecho de que los jóvenes expresen sus deseos con libertad y auspició su participación en la vida política del país, pero invitándolos a respetar «las reglas del proceso de cambio».

En una declaración del vocero de la presidencia de ministros difundida por la agencia egipcia Mena, Nazif reiteró «el empeño del Gobierno en garantizar la libertad de expresión de los jóvenes con la condición de que la expresión de las opiniones pase a través de medios legales».

Agencias ANSA, DPA y EFE

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