18 de abril 2023 - 00:00

Muerte, prisión o exilio, destino de los disidentes

Tras la condena a 25 años de prisión este lunes del opositor Vladímir Kara-Murza, este es un resumen de la suerte corrida por los principales detractores de Vladímir Putin desde su llegada al poder en 2000:

Antiguo vice primer ministro y considerado en su momento como posible sucesor de Boris Yeltsin frente a Putin, Boris Nemtsov se convirtió en los años 2000 en el principal crítico de quien finalmente accedió a la presidencia. El dirigente se opuso a la anexión por parte de Moscú de la península de Crimea en 2014 y al apoyo militar del Kremlin a los separatistas en el este de Ucrania. Menos de un año más tarde, Nemtsov fue asesinado, en febrero de 2015, cerca del Kremlin. Tenía 55 años. Sus seguidores acusaron al dirigente checheno Ramzan Kadirov de haber ordenado el asesinato, aunque él lo niega. Cinco chechenos fueron condenados por el homicidio.

Diez años antes, en octubre de 2006, había sido asesinada otra opositora a Putin y a Kadirov, la periodista Anna Politkóvskaya, abatida en la entrada de su edificio en Moscú. La profesional de Novaya Gazeta, el principal medio independiente del país, documentó y denunció durante años los crímenes del Ejército ruso en Chechenia.

Alexéi Navalni, un activista anticorrupción de 46 años, sufrió un envenenamiento en 2020 en Siberia, que atribuyó al Kremlin. Las autoridades rusas niegan cualquier responsabilidad. Fue hospitalizado en Alemania y detenido cuando regresó a Rusia en enero de 2021. Navalni cumple una condena de nueve años de cárcel desde marzo por acusaciones de fraude que el opositor considera un montaje.

Otro influyente crítico, Yevgueni Roizman, de 60 años y exalcalde de Ekaterimburgo, fue detenido varias veces y luego liberado. Las autoridades lo acusan de “desacreditar” al Ejército y corre el riesgo de pasar varios años en prisión en un juicio que se abre a finales de abril.

En diciembre, otro conocido opositor, Ilia Yashin, de 39 años, fue condenado a 8 años y medio de cárcel por haber denunciado “el asesinato de civiles” en la ciudad ucraniana de Bucha, cerca de Kiev, donde el Ejército ruso fue acusado de crímenes de guerra.

La mayoría de los opositores que permanecieron en Rusia están encarcelados. Otros huyeron del país. Uno de ellos es Mijaíl Jodorkovski, magnate petrolero que pasó diez años entre rejas a inicios de los 2000. Desde su liberación en 2013, vive en Londres, donde financia plataformas de oposición. Muchos seguidores de Jodorkovski, pero también de Navalni, salieron de Rusia en 2021, cuando se intensificó la represión.

En los últimos años, decenas de medios, oenegés, periodistas, activistas o artistas fueron declarados “agentes extranjeros”. Ese estatus debe aparecer sistemáticamente mencionado en toda publicación, so pena de sanciones.

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