- ámbito
- Edición Impresa
Murió el poeta, periodista y dramaturgo Mario Trejo
Multipremiado (el último galardón fue el Premio de Honor de Argentores por el conjunto de su obra poética, teatral, televisiva y cinematográfica), Mario Trejo se caracterizó por su espíritu innovador y polémico.
La poesía, en sentido amplio, en el que incluye de los sonetos clásicos a las canciones y de los inclasificables textos de vanguardia a la comedia musical y el drama, desde los recitales en campus a traducir poemas de Nicanor Parra con Allen Ginsberg, fue uno de los grandes ejes de la vida de Trejo, tanto como su espíritu innovador, transgresor, polémico.
Desde los 18 años comenzó a participar en revistas literarias, algunas de las cuales han quedado como hitos de la renovación cultural y estética nacional, como «Poesía Buenos Aires» en los años 50, y «A partir de cero» o «Letra y Línea» que dirigía el surrealista Aldo Pellegrini y se armaba en la famosa casa de la calle Suipacha de Oliverio Girondo, hoy museo.
Trejo entra al periodismo profesional en dos revístas míticas, fundadas por Jacobo Timerman, «Primera Plana» donde dirige la sección de Arte y Espectáculos, y «Confirmado» donde edita la sección Libros, luego trabajó en la Radio Televisión Francesa junto a Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa. Mientras, comienzan a aparecer algunos de sus libros de poemas, y su vida bohemia lo lleva a relacionarse con músicos que adaptan sus poemas. El último libro que publicó en 2010 se llama «Los pájaros perdidos», título que corresponde a uno de sus poemas más famosos, y que eligió Astor Piazzolla para ponerle música y fue cantado entre muchos otros por Susana Rinaldi, Milva, Lolita Torres, Julia Zenko, Amelita Baltar, Raúl Lavié.
Con su amigo, el gran narrador, injustamente olvidado, Alberto Vanasco escribe en 1948 el drama «No hay piedad para Hamlet», que siete años después gana todos los premios importantes de teatro en la Argentina. Más tarde, convocado por el Instituto di Tella, tras su experiencia europea con el Living Theatre, escribe y dirige, en 1967, la obra «Libertad y otras intoxicaciones» que por tratar de la tortura, el derecho a la diferencia, las persecusiones, recibe amenazas y atentados. Y, el mismo año, «Libertad, Libertad, Libertad» que dirigen David Stivel y Norma Aleandro.
Por el conjunto de su obra teatral, televisiva (estuvo en la creación de ciclos fundacionales como «Historias de Jóvenes», que recibió el Martín Fierro en 1959) y cinematográficas (de los guiones de las películas «El final», «Desarraigo» y «La vía del Petróleo», su estrecha colaboración con Bernardo Bertolucci, entre otros directores) hace un años recibió el Premio de Honor de Argentores. Un año antes había recibido el Gran Premio de Honor de la Fundación para la Poesía. Muchos lo recordaran porque con sus propuestas provocaba cimbronazos culturales, renovaciones inesperadas, imponía nuevos aires.


Dejá tu comentario