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Murió la mujer acusada de matar a hijo de 6 años
Adriana Cruz había confesado a la prensa el crimen de su hijo de 6 años, en el country de San Vicente.
Fuentes policiales, judiciales y médicas confirmaron que la muerte se registró pasadas las 4.30 de la mañana de ayer en el Hospital Alejandro Korn, donde permanecía en coma profundo desde las 23.30 del domingo, cuando intentó ahorcarse en un baño de la Unidad Penitenciaria.
Cruz, de nacionalidad brasileña y de 45 años, estaba presa desde el 20 de marzo tras el crimen de su hijo Martín Vázquez, quien murió ahogado en el jacuzzi de su casa en el country San Eliseo, en San Vicente. Según el relato que realizó el juez de Garantías de La Plata, Juan Pablo Masi, el episodio comenzó pasadas las 22 del domingo, cuando Cruz pidió permiso para ir al baño y los guardiacárceles que la monitoreaban le permitieron la salida de su celda.
Una vez en el baño, la mujer intentó suicidarse colgándose con una media, pero segundos después fue observada por personal penitenciario que la auxilió. Tanto el fiscal de instrucción a cargo del caso, Leandro Heredia, como el defensor oficial de la detenida, Juan Stassi, aseguraron que los penitenciarios practicaron sobre Cruz maniobras de resucitación y la trasladaron de inmediato al Hospital Alejandro Korn, ubicado en el mismo complejo penitenciario de Melchor Romero.
El director de ese centro asistencial, Egidio Melía, explicó que la mujer «llegó a la guardia en coma profundo. Fue llevada a terapia y a las 3.30 de la madrugada hizo otro paro. Se la reanimó nuevamente y a las 4.30 aproximadamente falleció. Siempre estuvo en coma profundo, siempre estuvo muy grave», remarcó.
El profesional detalló que Cruz «tenía lesiones en el cuello como si se hubiera producido un síndrome asfíctico por ahorcamiento». Por su parte, el director médico asociado, Daniel Dulio, contó a la prensa que Cruz en «ningún momento tuvo actividad cerebral».
El crimen de Martín Vázquez fue cometido la madrugada del 20 de marzo cuando, según la autopsia, el niño fue primero sujetado fuertemente por el cuello en una maniobra tendiente a dejarlo semiinconsciente y luego introducido en el jacuzzi, donde murió por asfixia por sumersión. Tras el asesinato, la mujer escribió las paredes de su cuarto con frases contra su marido y hasta declaró en los medios que fue ella quien había matado al pequeño sólo para «cagar» al padre de la criatura.


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