Augusto Boal cobró fama en los años 70 por su «teatro del oprimido».
Río de Janeiro - El dramaturgo brasileño Augusto Boal, fundador de la corriente «teatro del oprimido», murió el sábado a los 78 años en Brasil, víctima de insuficiencia respiratoria. El también ensayista y director teatral, quien fue nombrado en marzo de este año embajador mundial del teatro por la Unesco, padecía de leucemia y estaba internado en el Centro de Tratamiento Intensivo del Hospital Samaritano, en el barrio carioca de Botafogo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Boal, nacido en marzo de 1931, es considerado uno de los más importantes dramaturgos brasileños. Con su «Teatro del oprimido», corriente teatral en la que se busca involucrar al espectador de manera activa con el espectáculo (y que corría pareja con la teoría del pedagogo Paulo Freire, el de la «pedagogía del oprimido»), el dramaturgo pretendía «que las personas se inserten en la sociedad». «Boal fue uno de los cradores del teatro moderno brasileño» manifestó el poeta Ferreira Gullart en «O Globo». «Boal fue un compañero, un muy buen amigo, y una figura humana admirable».
Exiliado en Estados Unidos en 1953, volvió a Brasil dos años después donde asumió la dirección artística del Teatro de Arena de San Pablo. Entre sus obras se encuentran «JaneSpitfire» o la sambópera sobre la ópera «Carmen». Al celebrarse el pasado 27 de marzo el Día Mundial del Teatro, Boal escribió una carta donde dejó plasmada su idea de lo que debe ser el teatro.
«Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario», dijo.
Dejá tu comentario