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Nació el radicalismo "blue": primer saldo de la cumbre
UCR RATIFICÓ AYER UNIDAD PARTIDARIA. MIENTRAS TANTO SEGUIRÁN NEGOCIACIONES CON OTRAS FUERZAS EN LAS PROVINCIAS
No hubo ruptura partidaria allí, por lo menos la evitaron por un tiempo todos los radicales presentes que llegaron después de haber hecho mucho ruido en los medios pero sin la decisión final de hacer volar al partido por el aire.
Como se dijo, finalmente cada uno de los involucrados en la interna se llevó de San Fernando lo que pretendía: Julio Cobos y Ricardo Alfonsín, que no hubiera ruptura en UNEN; Ernesto Sanz y Gerardo Morales, que no se cuestionaran acuerdos con el macrismo y el massismo; y la ortodoxia más legalista del partido, que se convoque a otra reunión de la Convención Nacional.
El documento final, entonces, provee definiciones distintas según quien lo lea. Y de allí la muñeca política que tienen los radicales y se necesita para estos casos de internas, que alabaron ayer hasta Sergio Massa y Mauricio Macri cuando, cada uno por su lado, reconocieron con discreción y sin aportar más elementos al incendio que la ruptura se evitó. Ambos saben que ese partido recién empieza.
En realidad, como definía ayer un radical histórico que desde el vamos le había bajado la expectativa a la reunión del lunes en San Fernando, en esa cumbre se alumbró una división que nadie reconocerá.
Como en el dólar, ahora existen dos radicalismos. El oficial, tal como quedó definido en ese documento que mantiene a la UCR en UNEN, podría decirse que es el radicalismo que impulsan Cobos, Alfonsín y Federico Storani, retirado de la primera fila partidaria pero con discurso definitorio el lunes pasado.
En esa declaración de permanencia en UNEN, de todas formas, se incluyó un párrafo que, bien leído por los socios del radicalismo en el grupo, podría desatar otra guerra. En el segundo punto se anuncia que los radicales "asumen el compromiso de respaldar una fórmula presidencial encabezada por la UCR".
La idea de FAUnen es que todos los partidos, socialistas, UCR, izquierda y Coalición Cívica, lleguen a las PASO de agosto conteniendo votantes para decidir allí al candidato a presidente del grupo.
La novedad que aporta la cumbre de San Fernando es que los radicales ya decidieron que encabezarán la fórmula presidencial. Es el mensaje directo que le mandaron al resto de UNEN y va en línea con la idea de hacerles saber que el costo que paga la UCR dentro del grupo es superior al de los demás.
Frente a esa UCR aparece la novedad: el radicalismo "blue", como definió un dirigente de la fuerza. Es el real, el que mantiene fuerza en las provincias con al menos cinco casos en que pueden haber triunfos locales después de años en los que el partido perdió territorio. Es decir, cuando los gobernadores radicales con Cobos a la cabeza terminaron entrando en la Concertación K con Néstor Kirchner.
La realidad es que los acuerdos de ese radicalismo "blue" con el massismo y el macrismo seguirán multiplicándose. Es el logro de Sanz y Morales en la reunión del lunes pasado cuando introdujeron en la declaración la autorización para que las provincias tengan una "autonomía concertada" que logre apoyos para las candidaturas radicales en gobernaciones e intendencias.
La cotización de la UCR frente a las elecciones, entonces, ya no será la misma. Desde la cumbre de San Fernando, más allá de lo que diga la Convención Nacional sobre autorizaciones o no a otras alianzas, habrá unidad, como proclamaron hoy todos los participantes de esa cumbre y al mismo tiempo acuerdos con otras fuerzas. El final dependerá, como en el dólar, hasta dónde se le escape el "blue" a la conducción partidaria.


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