Un clásico de los últimos años: Nadal festejando en Montecarlo. En esta ocasión, su víctima fue Verdasco, a quien ahora le gana por 10-0 en el historial.
Era un maleficio que lo perseguía hace rato. Una sequía demasiado prolongada para quien fue número uno del mundo y actualmente ocupa el tercer puesto. Fueron once meses en los que los títulos eran esquivos para Rafael Nadal, cuyo último grito había sido en mayo pasado, en Roma. A la semana siguiente de coronarse en Italia, perdió la final del Masters 1000 de Madrid ante Roger Federer. Y en octubre, cayó en el match decisivo en Shanghái, frente a Nikolay Davydenko. También tuvo la posibilidad en el comienzo de esta temporada, en Doha, donde otra vez el ruso lo privó de festejar. Pero tal como lo indica el refrán, no hay mal que dure cien años. Y el español pudo desahogarse en el Masters 1000 de Montecarlo, donde en la final, vapuleó a su compatriota Fernando Verdasco por 6-0 y 6-1 en una hora y 25 minutos.
De este modo, Nadal, que no cedió un sólo set en todo el certamen, conquistó el torneo monegasco por sexto año consecutivo, una marca inédita en la Era Abierta. Además, igualó a Federer en el número de Masters 1000 acumulado, con 16, y se situó a uno del líder, el estadounidense Andre Agassi. «La emoción es normal», dijo el español tras el festejo luego de la victoria, donde además lloró después en su banco, tapándose el rostro con una toalla. «Llevaba así mucho tiempo, con muchas ganas de ganar así», comentó. «Estaba emocionado de haber ganado porque en algún momento he pasado algo de nervios».
Motivo
Más allá del título y del récord, Nadal tiene otro motivo más importante para festejar: se demostró a sí mismo que puede, que sigue siendo el rey en el polvo de ladrillo y que su derecha está intacta, que su revés es tan incisivo como cuando llegó a ser número 1 del mundo y que los problemas físicos parecen querer darle una tregua.
La australiana Samantha Stosur, cuarta favorita, se consagró en el Family Circle Cup al superar en la final a la rusa Vera Zvonareva, séptima preclasificada, por 6-0 y 6-3. Así, se aseguró un cheque por u$s 107.000 y 470 puntos para el ranking de la WTA.
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