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Nadie hizo las valijas
Julio Falcioni amagó con renunciar, pero después de una larga reunión con sus colaboradores decidió quedarse. Ahora tendrá que recomponer la relación con el plantel.
La mecha la encendió una pavada o en todo caso un mal entendido. El técnico sacó frente a Zamora a Darío Cvitanich a los 13 minutos del segundo tiempo y lo reemplazó por Pablo Mouche y cuando salió le habría dicho: «Te saqué porque le hacés caso a Riquelme y no a mí. Yo te pedí que jugaras abierto y te cerraste porque te lo pidió Román...». Al terminar el partido Riquelme se enteró y fue a encarar al técnico, junto a Cvitanich y todo terminó en una discusión a los gritos.
Parecía que la cosa terminaba allí, pero Falcioni le dijo al presidente Daniel Angelici en el avión que quería renunciar a su cargo porque la situación con Riquelme era «insostenible».
A la llegada a Ezeiza Falcioni no quiso hablar con la prensa, mientras Riquelme le sacó importancia al altercado: «Esta todo bien, no pasó nada, ni hay nada que arreglar. A veces hay que entender que se habla mucho con el entrenador, pero siempre es para mejorar algo del equipo. Yo nunca voy a revelar lo que se dice en el vestuario...», acotó. «Vivimos con tranquilidad porque estamos en el mejor club del país. Cómo voy a decir que siga si es el técnico nuestro, no sé por qué se sacan esas cosas. El entrenador está contento y nosotros con él».
Sin embargo, por la tarde Angelici junto a los referentes del plantel y tuvo una charla en un hotel de Puerto Madero. Allí estuvieron, además de Riquelme, Agustín Orión, Leandro Somoza, Clemente Rodríguez, Rolando Schiavi y Walter Erviti, para conocer de boca de ellos lo ocurrido y le dieron la razón a Riquelme.
Por la noche la reunión con Falcioni se fue dilatando, mientras aparecían los nombres de Carlos Bianchi, Miguel Angel Russo y Guillermo Barros Schelotto como posibles sucesores. El técnico se reunió con sus colaboradores en su casa y después de dos horas decidió juntarse con Angelici, pero en otro lado, lejos de los flashes y allí acordaron la continuidad «con condiciones», es decir un arreglo prendido con alfileres. ¿Continuará?

