El domingo, a las 15, el país se paralizará una vez más, por el superclásico del fútbol argentino. El Boca-River del Clausura 2009 para algunos está devaluado por el presente de ambos (el Millo apenas viene de empatar frente a Gimnasia, y Boca perdió en La Plata ante Estudiantes), pero nadie puede negar que es un partido aparte y esta consideración está muy lejos de ser una frase de casete. No hay pasado ni presente; es Boca-River y punto. Hay mucho más que tres puntos en juego.
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El susto del jueves en Casa Amarilla lo dio el tobillo de Sebastián Battaglia. El volante sufrió la torcedura en su pie derecho que derivó en un leve esguince que, por la envergadura del partido, no le impedirá estar presente entre los titulares. La otra preocupación en Boca la acarreó durante toda la semana el talón de Juan Román Riquelme, el mismo que lo tuvo a maltraer en todos los entrenamientos, obligando a que el 10 de Boca sea infiltrado, aunque tampoco se perderá uno de los partidos más importantes del semestre para el equipo de Ischia.
En Núñez, por el lado de River, Gorosito no confirmó los titulares; la duda pasa por el ala derecha del mediocampo. Entre Diego Barrado y Gustavo Bou está quien ocupe esa posición; el resto parece estar decidido. Tampoco fue en paz el jueves en River. En el entrenamiento de fútbol estuvo ausente Radamel Falcao García; mientras sus compañeros trabajaban bajo la supervisión de Gorosito, el colombiano estaba sobre la camilla del consultorio médico por la contractura que no le impedirá finalmente estar frente a Boca el domingo.
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