La decisión fue comunicada por el ministro israelí de Cuestiones Estratégicas, Yuval Steinitz, colaborador del primer ministro, Benjamín Netanyahu.
"La seguridad debe permanecer en nuestra manos. Quien propone soluciones tendientes al despliegue de una fuerza internacional, de agentes de la Policía palestina y de medios tecnológicos no comprende nada de Medio Oriente", advirtió el vocero israelí.
Por el contrario, el exjefe del Mosad Meri Dagan -un experto en Medio Oriente- aseguró ayer que "la importancia del valle del Jordán está siendo exagerada por el actual Gobierno", en declaraciones al periódico Maariv.
Pese a la negativa de Israel, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, volvió a expresar su cauto optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz en Medio Oriente.
"El plan de paz será justo y equilibrado", aseguró ayer Kerry, quien prosiguió su visita a la región en Arabia Saudita y Jordania.
Kerry presentó en esos países los avances logrados en las negociaciones para un acuerdo de paz y luego, dijeron fuentes de la prensa local, regresó a Jerusalén para un nuevo encuentro con Netanyahu.
El secretario de Estado dijo que el presidente Barack Obama está "determinado" a elaborar soluciones "que incrementen la seguridad de todos los habitantes de la región".
El ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, enfatizó que un acuerdo entre israelíes y palestinos será posible sólo con "un intercambio de tierras y de población".
Israel, dijo Lieberman, debería anexar parte de las colonias en Cisjordania y ceder al futuro Estado palestino zonas de Israel "pobladas por árabes". No me hago ilusiones, el camino hacia un acuerdo es todavía largo y difícil", manifestó.
Kerry, que se encuentra desde hace cuatro días en Medio Oriente, confía en superar las dificultades y cree posible elaborar un primer documento que contenga las coincidencias básicas entre israelíes y palestinos.
De esta última mediación lanzada por Kerry, israelíes y palestinos recordarán en particular la duración de las reuniones mantenidas por el secretario de Estado: tres con el presidente palestino Mahmud Abás (Abú Mazen), y tres con Netanyahu, que duraron entre tres y cinco horas.
Kerry, en breves apariciones ante la prensa, advirtió que "pronto los líderes de las dos partes serán llamados a tomar decisiones difíciles". También alertó sobre "la gravedad de las consecuencias si son incapaces de llegar a un acuerdo".
Por eso instó a Israel y la Autoridad Palestina (AP) a "no centrarse en los problemas inmediatos, sino a mirar el cuadro general que presentará la región una vez que se llegue a un acuerdo".
Mientras tanto, los enfrentamientos de los últimos días entre israelíes y palestinos no han perdido su intensidad, de hecho han empeorado. Netanyahu acusó a la AP de "incitar sistemáticamente el odio no sólo contra Israel sino también contra el judaísmo".
Desde la ciudad de Ramala, sede del Gobierno palestino, el negociador, Saeb Erekat, expresó su preocupación porque las posiciones de firmeza de Abás podrían costarle su vida, ya que -señaló- existe el riesgo de que Israel quiera eliminarlo físicamente.
Según las declaraciones públicas, la confianza mutua sigue ausente y la esperanza es que en el portafolio de Kerry -que anoche volvió a Jerusalén- aparezca una sorpresa y que en última instancia tenga éxito.
Si ese acuerdo no surge por una verdadera convicción de los dirigentes, que por lo menos aflore por el miedo a las consecuencias de los episodios domésticos en una región que seguirá convulsionada.
| Agencia ANSA |


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