La presencia de Peres en los Jardines Vaticanos contó con la aprobación amplia del sector nacionalista de Netanyahu, pero ayer ni el premier ni su canciller hicieron declaraciones. En contraposición, la ceremonia se transmitió a través de los principales portales de los diarios (Ynet, Jerusalem Post y Haaretz) y de los canales de televisión de Israel.
Los noticieros televisivos -dedicados a la inminente elección presidencial- resaltaron la "invocación de paz" y realizaron actualizaciones sintéticas, pero con algún contenido de esperanza.
"Esperamos que finalmente se haga una fumata blanca para la paz en Medio Oriente", auguró uno de los enviados israelíes. "Lo que vemos son 'imágenes ganadoras'", coincidió un comentarista. Pero en los edificios de Gobierno, en Jerusalén, hubo una atmósfera muy distinta.
Ante su gabinete, Netanyahu volvió ayer a atacar a Abás, por su creciente reconciliación con Hamás, que "invoca la destrucción de Israel", afirmó. El premier advirtió que Hamás puede asumir gradualmente el control de la AP e intimó al presidente palestino a proceder a la desmilitarización de la Franja de Gaza (bastión del movimiento islamista).
También decidió presentar en el Parlamento una enmienda que restringirá la facultad del jefe de Estado para conceder la gracia a quien cometa hechos graves de sangre. "En los últimos 40 años hemos liberado a 10 mil terroristas, por consideraciones diversas. Ahora llegó el momento de cambiar la orientación general", afirmó el premier.
La iniciativa prevé que un juez, en el momento de la condena, pueda incluir una cláusula que prohíba explícitamente la posibilidad de una gracia presidencial. La medida, que fue respaldada cuando Peres viajaba a Roma, no será retroactiva.
Sin embargo, muestra con elocuencia que el actual Ejecutivo israelí tiene intenciones de mantener una línea firme frente a quienes fueron protagonistas de la intifada armada palestina, en especial Marwan Barghuti.
El popular líder de Al Fatah está detenido en Israel con varias condenas a perpetua, y cada tanto circulan rumores nunca confirmados de la aplicación de una supuesta clemencia. Con esta enmienda, que será votada en el Parlamento en las próximas semanas, Netanyahu tiene en la mira impedir, o al menos limitar, futuros intercambios de prisioneros como el que hace dos años permitió la liberación del militar Ghilad Shalit.
Según la prensa local, al reunirse en el Vaticano con el presidente Abás, Peres puso en dificultades a Netanyahu. El premier ordenó semanas atrás la suspensión de las negociaciones con los palestinos, en represalia por la creación de un Gobierno de unidad nacional entre Al Fatah y Hamás, apoyado por la comunidad internacional. La oficina del jefe de Estado trató de circunscribir la crisis evidenciando el "carácter espiritual y no político" del encuentro en el Vaticano.
Expresiones disonantes de la línea rígida de Netanyahu hacia los palestinos se conocieron ayer de parte del líder del partido centrista Yesh Atid, Yair Lapid, ministro de Finanzas. Polemizando con la derecha en el Gobierno, Lapid desalentó provocar a Abás con la anexión a Israel "de una sola colonia". De lo contrario, advirtió, Yesh Atid hará caer inmediatamente el Gobierno.
| Agencia ANSA |


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