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No fue ‘‘de taquito’’
La obra maestra de Martín Palermo. El goleador metió un tacazo pasando una pierna por detrás de la otra y consiguió el gol de Boca, que no alcanzó para ganar.
En el primer tiempo, el juego fue parejo, con una leve preminencia de Boca, que manejó la pelota desde la movilidad de Chávez y Colazo, con algunos chispazos de Riquelme, que mostró que físicamente estaba disminuido.
Un desborde de Pablo Mouche terminó con el gol de Palermo y pareció que el equipo se consolidaba, pero no fue así.
A Independiente le costó hacer pie en la mitad de la cancha, tanto que Silvera y Parra retrasaban mucho sus líneas para buscar la pelota que no les llegaba. Algunas jugadas individuales de Patito Rodríguez y las mandadas al ataque de Iván Vélez (que fallaba en la culminación de la jugada) eran las alternativas de llegada.
En el segundo tiempo todo cambió. Boca retrasó sus líneas y le regaló la pelota a Independiente. Hernán Fredes se hizo eje del equipo que arrinconó a Boca en la puer-ta de su área. Cristian Lucchetti, que había sido espectador en el primer tiempo, empezó a trabajar a destajo, sacando tres jugadas muy claras de gol.
Mohamed acertó con el ingreso de Lucas Villafañez por Vélez y el juvenil volante clavó el empate con un derechazo violento, tras toque de Silvera.
Independiente tenía el partido servido para ganarlo, pero levantó el pie del acelerador y le dio aire a un Boca que ya no tenía ni a Riquelme, ni a Palermo en la cancha.
Con el correr de los minutos, los dos se conformaron con el empate y arriesgaron cada vez menos, hasta llegar al pitazo final de Néstor Pitana.


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