3 de mayo 2011 - 00:00

No fue ‘‘de taquito’’

La obra maestra de Martín Palermo. El goleador metió un tacazo pasando una pierna por detrás de la otra y consiguió el gol de Boca, que no alcanzó para ganar.
La obra maestra de Martín Palermo. El goleador metió un tacazo pasando una pierna por detrás de la otra y consiguió el gol de Boca, que no alcanzó para ganar.
Sin sobrarle mucho, Boca le ganaba a Independiente en La Bombonera con un golazo de taquito de Martín Palermo, de esos que aparecerán en cada antología del goleador, pero en el segundo tiempo retrasó sus líneas y dejó que Independiente lo dominara, le empatara y hasta pudiera ganarle.

En el primer tiempo, el juego fue parejo, con una leve preminencia de Boca, que manejó la pelota desde la movilidad de Chávez y Colazo, con algunos chispazos de Riquelme, que mostró que físicamente estaba disminuido.

Un desborde de Pablo Mouche terminó con el gol de Palermo y pareció que el equipo se consolidaba, pero no fue así.

A Independiente le costó hacer pie en la mitad de la cancha, tanto que Silvera y Parra retrasaban mucho sus líneas para buscar la pelota que no les llegaba. Algunas jugadas individuales de Patito Rodríguez y las mandadas al ataque de Iván Vélez (que fallaba en la culminación de la jugada) eran las alternativas de llegada.

En el segundo tiempo todo cambió. Boca retrasó sus líneas y le regaló la pelota a Independiente. Hernán Fredes se hizo eje del equipo que arrinconó a Boca en la puer-ta de su área. Cristian Lucchetti, que había sido espectador en el primer tiempo, empezó a trabajar a destajo, sacando tres jugadas muy claras de gol.

Mohamed acertó con el ingreso de Lucas Villafañez por Vélez y el juvenil volante clavó el empate con un derechazo violento, tras toque de Silvera.

Independiente tenía el partido servido para ganarlo, pero levantó el pie del acelerador y le dio aire a un Boca que ya no tenía ni a Riquelme, ni a Palermo en la cancha.

Con el correr de los minutos, los dos se conformaron con el empate y arriesgaron cada vez menos, hasta llegar al pitazo final de Néstor Pitana.

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