- ámbito
- Edición Impresa
Nobel y los futuros Nobel, junto a Becker
Se publicó ayer la primera parte de lo que fue el homenaje en vida a Gary Becker efectuado en la Escuela de Leyes de la Universidad de Chicago. George Schultz, Sanford Grossman, Robert Barro expusieron los avances que dejaron los escritos de Becker. Asistió hasta el presidente checo, Vaclav Klauss. Aquí, la segunda y última parte de la crónica.
Gary Becker
Summers destacó algunas de las diferencias entre ser economista académico y economista en la política pública: el economista teórico busca un problema solucionable y tratable del que puede encontrar una respuesta, mientras que el economista en la práctica tiene que trabajar en los problemas que se le presentan. No puede elegir y, una vez que tiene planteado el problema, debe buscar una solución que minimice el riesgo. Además, debe focalizarse en todos los aspectos del problema y no sólo en el que le conviene al teórico para poder escribir su modelo.
Sin embargo, señaló que en muchos casos el trabajo académico tiene una influencia directa sobre la política económica, brindando elementos serios para enriquecer el debate político. Cuando llega el momento de tomar decisiones, es importante que se encuentre disponible una literatura contrastada que permita ilustrar dicha toma de decisión. Citó como ejemplo el rol de Milton Friedman y otros académicos en la eliminación del servicio militar obligatorio en los Estados Unidos a principios de los años setenta. En este contexto, recordó la vieja anécdota acerca de Milton Friedman y un general de los Estados Unidos. En su testimonio ante una comisión para tratar la introducción del servicio militar voluntario, el general expresó que él no quería comandar a un ejército de mercenarios. Friedman lo interrumpió, preguntándole si es que prefería comandar un ejército de esclavos.
Edward Lazear, uno de los organizadores de la conferencia y exjefe del Consejo de Asesores Económicos de Bush, actual profesor de Stanford, también participó en el panel, destacando el gran valor que tiene la investigación económica cuando se hace política pública. En particular, resaltó la rapidez con la cual se toman las decisiones, ya que no hay tiempo de elaborar un nuevo trabajo de investigación sobre el problema siempre urgente por tratar, y que uno debe recurrir a su bagaje de capital humano para aventurar una solución rápida y lo más exacta posible. Randall Kroszner, exgobernador de la Fed y actual profesor de Chicago, habló sobre su experiencia con Bernanke durante la crisis financiera trabajando durante los fines de semana para anticipar la reacción de los mercados en Asia de los lunes. En relación con la función pública, dijo que no sólo es importante una buena formación académica, sino también una buena experiencia.
Nuestras vivencias en la Argentina son muy similares: hace falta una muy buena formación académica, una visión global bastante amplia y jugarse rápidamente por opciones que muchas veces no son fáciles. A menudo, el contexto nacional e internacional deja pocos grados de libertad para tomar de forma limpia las medidas que aprendimos en los libros.
El último panel se refirió al futuro de la economía como ciencia, en el que participaron algunos de los economistas más brillantes de entre 40 y 50 años. Lo conformaron Kevin M. Murphy (profesor de Chicago, Clark Medal 1997 y coautor de Becker; muchos lo sindican como su sucesor), Steven Levitt (también profesor de Chicago, Clark Medal 2003 y coautor del best seller «Freakonomics»), Edward Glaeser (graduado de Chicago y profesor de Harvard) y Andrei Shleifer (profesor de Harvard, Clark Medal 1999).
Andrei Shleifer se refirió a la necesidad de profundizar y repensar en economía cómo realmente toman sus decisiones los agentes económicos. Por ejemplo, si para pensar en innovación financiera resulta útil suponer que las personas entienden las consecuencias de todo tipo de riesgo. En caso de que los agentes no consideren algunos riesgos a la hora de tomar sus decisiones, tomar medidas que mejoren los incentivos de los agentes económicos puede no ser suficiente para reducir la fragilidad financiera. Su presentación generó una gran controversia con Murphy y Becker, quienes siguen sosteniendo que la racionalidad económica es suficiente para explicar y poder entender fenómenos como los actuales, incluyendo la reciente crisis en el mercado hipotecario con sus consecuencias sobre la economía.
En el mismo panel, Steven Levitt, coautor con Stephen Dubner del best seller «Freakonomics», señaló que los economistas, sobre todo los macroeconomistas, están más interesados en desarrollar modelos matemáticos sofisticados que en lo que puede aprenderse de los datos. Para que la economía tome una dirección más provechosa, Levitt considera que primero hay tener un entendimiento acabado de los datos y trabajar sobre éstos, e incluso generar información a través de experimentos. Murphy consideró que ambas estrategias son útiles, destacando que los modelos resultan de gran ayuda para ordenar y pensar en los datos.
El discurso de cierre fue pronunciado por James Heckman, premio Nobel 2000, quien hizo una reseña biográfica sobre la vida académica de Becker y su profunda influencia en el campo de la economía. Acompañado por una presentación power point, mostró fotos de Gary Becker de joven y de todos sus antecesores en la Escuela de Chicago, desde Aaron Director, Paul Douglas, Frank Knight, Jacob Viner, Milton Friedman, George Stigler, Margaret Reid, George Schultz, Arnorld Harberger, hasta Sherwin Rosen, Ed Lazear, él mismo, llegando a la nueva generación con Kevin Murphy. Heckman cree que los logros de Becker pueden resumirse en las palabras de Milton Friedman: «Gary Becker es el economista más importante que vivió y trabajó en la última mitad de siglo». Comparando a Becker con Isaac Newton, Heckman dijo que el trabajo y legado de Gary Becker quizás nunca llegue a ser del todo comprendido. Mencionó que sus primeras contribuciones innovadoras y originales al estudio del capital humano, a la asignación del tiempo y la fertilidad, entre otras áreas, le hubieran valido el Premio Nobel y la celebración actual, aunque nunca más hubiera hecho nada. Pero no terminó allí y continúa hasta ahora con su innovadora investigación.
(*) Economistas de la Universidad del CEMA y de la Universidad Torcuato Di Tella, respectivamente.


Dejá tu comentario