27 de febrero 2015 - 00:00

Noche soñada para Boca en el “día Osvaldo”

Daniel Osvaldo festejó con alma y vida su gol, el que le dio el triunfo a Boca ante Montevideo Wanderers. El exatacante de Inter de Italia jugó un buen partido en su debut con la camiseta xeneize.
Daniel Osvaldo festejó con alma y vida su gol, el que le dio el triunfo a Boca ante Montevideo Wanderers. El exatacante de Inter de Italia jugó un buen partido en su debut con la camiseta xeneize.
Un muy buen primer tiempo le bastó a Boca para vencer como local por 2 a 1 a Montevideo Wanderers, con un gran desempeño en esa etapa de Nicolás Lodeiro para ser la figura y de Daniel Osvaldo como su ladero, en un encuentro válido por el Grupo 5 de la Copa Libertadores.

En el primer tiempo, Boca tuvo una primera media hora casi perfecta, con mucha tenencia de la pelota e inteligencia para moverla y buscar espacios. Siempre con Nicolás Lodeiro como pieza clave en cada ataque, el uruguayo fue nexo con Palacios y un Osvaldo que preocupó a la defensa.

Más allá de que las mejores ocasiones fueron producto del juego asociado, Boca llegó al gol a través de una pelota parada. Lodeiro ejecutó con mucha precisión un tiro libre y Komar, quien reemplazó a Guillermo Burdisso por lesión, marcó de cabeza. Sin embargo el festejo duró poco: Wanderers sacó del medio y Riolfo marcó el empate. Esto cambió el trámite de un partido que venía siendo claramente dominado por el conjunto argentino, que dejó de manejar el balón sobre el final de la primera etapa. Cuando los uruguayos estaban plantados en campo rival y no sentían el asedio de la primera media hora, Lodeiro abrió para Colazo y su centro encontró un muy buen cabezazo de Osvaldo que terminó dentro del arco.

En la segunda etapa, Boca bajó el nivel y, si bien el rival no lo inquietó, no generó tanto peligro. Lodeiro estuvo muy intermitente y a pesar de tener el balón el equipo necesitó más del pase profundo que aportó el uruguayo y de su inteligencia para marcar los tiempos. Así, el peligro a generar en el campo rival dependió más de algún arresto individual que del buen engranaje colectivo. Con este escenario, el tiempo se fue consumiendo y Boca justificó el triunfo.

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