30 de agosto 2010 - 00:00

Noelia Moncada, estupenda voz para el tango

Noelia Moncada (voz). Con M. Álvarez (piano). (Dátil). 

A un ritmo sostenido, aun a contrapelo de algunas políticas oficiales, Buenos Aires sigue manteniendo muy alta su chapa de gran capital cultural del continente. Y el dato se sostiene en el impresionante nivel de actividad que se deja ver en las carteleras de espectáculos. Pero pese a que la cantidad de lugares en los que suceden cosas es tan grande -de un lado y del otro de la Avenida General Paz-, la oferta es tanta que sus demandas de tener un sitio en las agendas siguen quedando insatisfechas. No es casual entonces, que sigan apareciendo nuevos espacios destinados a la música, considerando sobre todo que el turismo latinoamericano llega en cantidades muy significativas y que es un gran consumidor de estas propuestas, sobre todo las relacionadas con el tango.

Dátil era hasta hace poco sólo un restaurante de los tantos que tiene el barrio de Palermo. Desde hace un mes ha decidido abrir una ventana al tango. En los últimos sábados pasaron artistas como José Colángelo, Ariel Ardit y Carlos Morel, y para el mes próximo ya se prometen las presencias de Roxana Fontán y, otra vez, Ardit con Andrés Linetzky. Siempre en el formato íntimo que propone el lugar -aunque no vendría mal un mejoramiento en la técnica de sonido y de luces-, este último sábado pasó por allí la joven Noelia Moncada.

Moncada fue la voz de la orquesta El Arranque; la «María de Buenos Aires» de Piazzolla-Ferrer en una puesta de Los Angeles; ganó el concurso «Hugo del Carril» y fue seleccionada en Cosquín, y es de las cantantes más interesantes que han aparecido en los últimos tiempos.

De excelente presencia escénica, con una garganta trabajada que domina con comodidad -sólo tiene algunos problemas tímbricos de salto de registro cuando va al agudo-, con inteligencia para elegir repertorio y con respeto por esas canciones, su recital hizo honor al nuevo escenario. Así, el muy buen pianista Matías Álvarez fue un acompañamiento sólido para una lista de piezas que incluyó clásicos como «Toda mi vida», «Garúa», «Al mundo le falta un tornillo», «Arrabal amargo», «Atenti pebeta», «Che bandoneón» y que alcanzó picos muy altos en «Flor de lino», «Maquillaje», el maravilloso bolero de Gardel-Le Pera-Battistella «Cuando no estás», «Fuimos, «Marioneta» o «Chau no va más».

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