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Nueva prueba para el país en el Art Basel de Miami
«Paisaje», de Eduardo Stupía (técnica mixta sobre papel, 2009), que representa a la Argentina a través de la galería de Jorge Mara.
Este periodista, como le gustara definirse, ex rugbier de éxito y producto de la combinación de sangre «maternalmente» francesa y de padre americano, vive en Zurich y posee un abordaje del arte desde la profundidad de la reflexión pero sin rastros de solemnidad alguna. Muy por el contrario el vasto panorama que abarcó en sus inicios con artículos sobre temas tan disímiles como deportes, rodeo, museología, etc. le permite una visión globalizada del mundo en el que finalmente parece decidido a quedarse: el del arte.
La feria, cuyo nombre obedece a que en el pasado se realizaba en esa ciudad suiza, cambió el frío europeo por un clima mejor. Pero no sólo eso: los atractivos de Miami, «el dinamismo y la belleza» que todos elogian, la diversidad cultural, el mar y las palmeras, el clima benigno y la estratégica ubicación geográfica, le brindan a la feria -que además cuenta con el sólido apoyo de una cadena de bancos suizos-, un plus diferente.
Entre los temas que atraen de modo especial el interés de Spiegler figuran el desarrollo tecnológico, la rapidez de los cambios dentro del mundo virtual y su particular impacto en nuestra percepción y en la percepción que el arte tiene de sí mismo. Su gestión como director de Art Basel marca un rumbo nuevo donde el acento no estará puesto tanto en el mercado como en la idea de «meeting point», un lugar de encuentro, confluencia y debate de los diversos aspectos que conforman el arte actual.
«Se trata de dar oportunidad a las galerías potenciando la visibilidad de sus artistas y de configurar eventos generadores de pensamiento, espacios abiertos a la creatividad que favorezcan el intercambio y la interacción», comentó a este diario. Nada lo define mejor que su lema: «sin riesgo no hay diversión». Desde mañana su riesgo estará inscripto en el desafío de lograr una cada vez mayor excelencia en el Art Basel 2010.
«Art may be more important than sex, but sex is cheaper and last longer» («El arte puede ser más importante que el sexo, pero el sexo es más barato y dura más»), dice una de las viñetas publicadas en el blog que fundó con dos amigos. Sonreír esta permitido.
De la muestra participará un total de 20 galerías latinoamericanas sobre un total de 200, la mitad de ellas de Estados Unidos y gran parte europeas. La muestra, que se caracteriza por su nivel artístico y gran volumen de negocios, ofrece obras de museo de grandes maestros internacionales, valuadas en varios millones de dólares, pero también piezas de artistas emergentes con precios accesibles de cientos de dólares.
«Apostamos al arte latinoamericano porque creemos que tiene gran calidad y una enorme proyección internacional», dijo el venezolano Henrique Faría, uno de los directores de la galería Faría Fábrega, de Caracas, la primera de ese país en participar de Art Basel. Este año, Brasil es el país de América latina con mayor presencia en Art Basel, con 11 galerías.
Nara Roesler, dueña de la galería del mismo nombre, de San Paulo, dijo que «el buen momento económico que atraviesa Brasil permite a los artistas salir y mostrarse internacionalmente. Para vender arte hay que salir a buscar a quien lo compre porque los grandes coleccionistas no van a ir a mirar a Brasil, vienen a estos sitios», comentó.
Con la economía global en un mal momento muchos inversionistas ven en la crisis una oportunidad para la compra de arte a mejores precios. Jorge Mara, de la galería Mara La Ruche, de Buenos Aires, dijo que este año ofrece «opciones para todos los bolsillos» y cree que muchos coleccionistas que están más retraídos por la crisis encuentran en el arte latinoamericano «una muy buena opción por la excelente relación calidad-precio».
Annette Schonholzer, codirectora de Art Basel, manifestó su entusiasmo por la sección «Art Positions», que reúne este año a 14 jóvenes galerías de vanguardia que exhiben una sola obra de nuevos talentos. Destaca en este espacio la instalación conceptual «Obverse & Reverse», de Darío Escobar (Guatemala, 1971), hecha a base de pelotas de fútbol cosidas unas con otras; o la obra «The Mistery of the Plinth», de la joven egipcia Hany Armanious, una instalación que reflexiona sobre los orígenes de la cultura occidental y la antigua Grecia.
Se espera que unas 40.000 personas visiten la exposición, que se desarrollará hasta el domingo y que cuenta con representantes de 29 países que desplegarán sus obras en varios puntos de la ciudad, según anunciaron ayer los organizadores en la pre-apertura para la prensa y coleccionistas VIP. La monumental exhibición tiene su núcleo en el Centro de Convenciones de Miami Beach donde, en distintos espacios, se exponen pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones, fotografía y videos.
Pero la muestra se extiende a otras partes de Miami Beach con programas como el Oceanfront Night (un espacio abierto frente a la playa), en el que este año se representa el arte --cine, música, video y otras disciplinas-- de cuatro ciudades, una de ellas Ciudad de México. Además, esculturas e instalaciones de muchos artistas internacionales se exponen en parques y espacios públicos, en el programa Art Public, curado por el mexicano Patrick Charpenel.
Los artistas locales, la mayor parte concentrados en el llamado distrito Wynwood, cercano al centro de Miami, tienen sus estudios abiertos para visitas guiadas diarias mientras dura la exposición. Al mismo tiempo que Art Basel funcionan otras quince muestras de arte, que invaden Miami estos días como satélites de la gran exhibición internacional, y que intentan atraer a parte de los visitantes en busca de oportunidades.
Una de esas muestras, Design Miami, inauguró la exhibición el martes con muy buenas ventas, lo que alentó a los expertos a creer que podrían verse este año señales de recuperación en el mercado de arte.


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