24 de marzo 2016 - 00:00

Nueva teoría sobre el asesinato de Pier Paolo Pasolini

Massimo Ranieri, de sorprendente parecido físico con Pier Paolo Pasolini, interpreta al director asesinado en la película “La macchinazione”.
Massimo Ranieri, de sorprendente parecido físico con Pier Paolo Pasolini, interpreta al director asesinado en la película “La macchinazione”.
Roma - Un nuevo film que actualiza los entretelones del asesinato del poeta, escritor y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini se estrena hoy en Italia, dirigido por un temprano colaborador suyo, David Grieco, que acusa del crimen a una cierta clase política corrupta y a una banda criminal que dominaba la capital italiana. "La macchinazione", de Grieco, está por romper el muro de silencio que acompañó durante 40 años (Pasolini fue asesinado en la madrugada del 2 de noviembre de 1975) a uno de los mayores misterios de la vida social y política de Italia.

Grieco conoció a Pasolini cuando era adolescente (tenía 16 años cuando el realizador le dio un papelito en "Teorema") y entró a formar parte de su familia cinematográfica con diversos encargos. Cuando murió Pasolini, Grieco fue uno de los primeros en llegar al lugar del crimen en compañía de un médico forense, Fausto Durante, padre de su novia de entonces. Enseguida Durante se dio cuenta de que el crimen no podía haber sido cometido por Pino Pelosi, apodado "El Rana", un prostituto adolescente que no habría podido nunca doblegar por sí solo a un hombre de 50 años como Pasolini, fuerte y ducho en el arte de la defensa.

En el lugar había signos evidentes de una lucha denodada entre varias personas pero no había testigos oculares (todo el vecindario aseguró no haber escuchado ningún ruido de pelea). La Policía no rodeó el lugar del hecho con vallas y dejó que investigadores, periodistas, fotógrafos y simples curiosos pisotearan la escena del crimen, borrando todas las huellas que hubieran podido reconstruir la acción. El motivo oficial de la muerte fue que Pelosi, después de haber desmayado a Pasolini de un palazo, le pasó por encima con el coche del escritor en su apuro por alejarse del hecho. Sin embargo, en el vehículo no había trazas de sangre.

En el proceso, celebrado al año siguiente, el juez no creyó en la versión de Pelosi y lo condenó a nueve años de cárcel por homicidio en concurso con personas desconocidas y por reticencia al negarse a revelar sus nombres. Grieco fue encargado por la familia de Pasolini de redactar una minuta del juicio y de ahí en adelante se convirtió en su obsesión descubrir la verdad de los hechos, sobre todo a partir del juicio en segunda instancia en 1979 que confirmó la sentencia pero sin aludir esta vez a una complicidad de desconocidos.

Basándose en la novela póstuma de Pasolini, "Petróleo", donde el escritor acusaba de corrupción al poderoso industrial Eugenio Cefis, inventor de la logia masónica P2 de amplia ramificación en América Latina, Grieco denunció todas las incongruencias de la pesquisa policial, empezando por la amistad entre Pelosi y Pasolini. En todo momento se dijo que el escritor conoció a su asesino esa misma noche, cuando se trataba en realidad de una relación de varias semanas, en las que Pasolini creyó ver en Pelosi la reencarnación de su gran amor, Ninetto Davoli, que acababa de casarse y tener un hijo tras una década de vida en común, afectiva y profesional.

Al parecer el propio Pelosi indicó dónde estaban todas las bobinas de negativo del film que Pasolini estaba montando, "Saló, o le 120 giornate di Sodoma", que se estrenaría póstumamente. Las bobinas fueron robadas para tender una trampa a Pasolini y atraerlo al lugar del crimen. Grieco acusó del crimen a la Banda de la Magliana, la más importante sociedad criminal de la época en Roma, gracias a sus conexiones con la clase política, que sugería la eliminación de personajes molestos como Pasolini, quien amenazaba implicar a Cefis como mandante del asesino de Enrico Mattei, el zar del petróleo italiano.

El film tiene un ritmo endemoniado pero logra no hacer perder el hilo de la trama al espectador común, que ignora generalmente la historia italiana de los últimos 50 años. Un mérito especial para Massimo Ranieri, parecídisimo a Pasolini, como ya lo había notado el cineasta una vez que disputaron juntos un partido de fútbol entre actores y directores.

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