10 de abril 2015 - 00:00

Obama: “Compromiso con Cuba es una oportunidad histórica”

El presidente Barack Obama realizó ayer un viaje relámpago a Jamaica antes de trasladarse a Panamá para participar de  la Cumbre de las Américas.  El mandatario demócrata rompió con la tradicional política exterior de la Casa Blanca y, además del deshielo con Cuba, emprende negociaciones con Irán.
El presidente Barack Obama realizó ayer un viaje relámpago a Jamaica antes de trasladarse a Panamá para participar de la Cumbre de las Américas. El mandatario demócrata rompió con la tradicional política exterior de la Casa Blanca y, además del deshielo con Cuba, emprende negociaciones con Irán.
 Washington - En la víspera de la Cumbre de las Américas, en Panamá, el presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó en una entrevista exclusiva con medios internacionales que los "cambios históricos" en la política hacia Cuba ya están dando "resultados" y, en un giro a su postura sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, afirmó que "no creemos que Venezuela sea una amenaza para Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el Gobierno de Venezuela".

La relación actual entre Estados Unidos y América Latina es "la mejor en muchas décadas", remarcó Obama, quien animó, además, a sentirse "orgullosos" de la que la comunidad interamericana está hoy "muy dedicada a los principios democráticos, al progreso social y al crecimiento sostenible". A continuación, los principales fragmentos de la conversación con la Agencia EFE.

Periodista: ¿Qué tipo de compromisos concretos espera obtener en la Cumbre de las Américas y cómo puede ayudar EE.UU. a luchar contra la desigualdad en la región?

Barack Obama: Creo que esta cumbre puede construir sobre la base del increíble progreso que logró la región en las últimas décadas. El crecimiento económico, el comercio y el compromiso compartido de ampliar las oportunidades sacó a millones de personas de la pobreza. Desde 2002, la clase media prácticamente se duplicó y constituye el grupo social mayoritario en países como Brasil y México por primera vez en la historia. A pesar de ello, un tercio de la población del continente todavía sufre de pobreza extrema, y le resulta enormemente difícil obtener acceso a la educación, la atención médica y los servicios básicos.

La Cumbre de las Américas es una oportunidad de seguir mejorando la competitividad de la región, por lo que EE.UU. alentará a todos los países del continente americano a ratificar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC.

P.: ¿Está listo para anunciar la reapertura de las embajadas en Washington y La Habana? ¿Cree que Cuba está haciendo lo suficiente para mejorar la situación de los derechos humanos en la isla y realizar progresos en ese ámbito?

B.O.: Nuestros diplomáticos están realizando progresos significativos y estoy convencido de que podremos llevar adelante la reapertura de nuestras respectivas embajadas. De todas formas, la reapertura de las embajadas es tan solo una parte del proceso de normalización entre nuestros dos países. Estoy convencido de que el enlace beneficiará a los Estados Unidos y a Cuba; mejorará las vidas de los cubanos de a pie e impulsará la cooperación más efectiva a través del hemisferio.

Nuestra nueva política hacia Cuba también facilitará un enlace más grande con el pueblo cubano, incluido un aumento del flujo de recursos e información al pueblo cubano, y esto ya está mostrando resultados.

Como dije el diciembre pasado, continuamos teniendo diferencias significativas con el Gobierno cubano incluidos temas relacionados con los derechos humanos y los EE.UU. siempre apoyarán los valores universales como la libertad de expresión y la libertad de asamblea. Durante la Cumbre de las Américas me reuniré con líderes de la sociedad civil de toda la región, incluido Cuba, como lo hago a menudo en diferentes países de alrededor del mundo porque creemos que la sociedad civil juega un papel crucial para apoyar el progreso de nuestras sociedades.

P.: En el resto del mundo se percibe que EE.UU. pierde influencia y presencia en el continente americano. Las organizaciones regionales como Unasur y Celac se ven como más eficaces y poderosas que la OEA y, por ejemplo, Brasil se unió al banco dirigido por China, conocido como AIIB. ¿Cree que Estados Unidos sigue siendo el aliado principal y más importante para la región?

B.O.- Sí, porque la relación entre Estados Unidos y el continente americano es como ninguna otra en todo el mundo. Y desde que asumí mi cargo, hemos reforzado nuestros lazos con Latinoamérica, que incluye lazos económicos, los cuales impulsaron las exportaciones estadounidenses a la región en casi un 70%.

El nuevo capítulo de compromiso que hemos empezado con Cuba fue apoyado en toda la región y también es una oportunidad histórica de mejorar la cooperación y el progreso con la región. Aunque es verdad que la región cambió dramáticamente en las últimas dos décadas, lo hizo de una forma consistente con nuestros valores e intereses nacionales. Nos podemos sentir orgullosos de que la comunidad interamericana de hoy es una región en la que no hay conflictos entre los estados y una que está muy dedicada a los principios democráticos, al progreso social y al crecimiento sostenible. Nos interesa mucho que los países en el continente americano se relacionen y formen relaciones comerciales con Europa, África, India y Asia; puede significar más prosperidad y oportunidad para todos nosotros.

P.: ¿Considera que declarar a Venezuela una "amenaza" para la seguridad nacional fue la decisión correcta para enfrentarse a la situación de ese país?

B.O.
: Quiero hablar claro; nuestro interés principal y duradero es en una Venezuela que sea próspera, estable, democrática y segura. Queremos que el pueblo venezolano triunfe y prospere. Estados Unidos es el socio comercial más grande de Venezuela, con más de 40.000 millones de dólares en comercio bilateral al año. Creo firmemente en el compromiso diplomático y Estados Unidos sigue abierto al diálogo directo con el Gobierno venezolano para discutir cualquier tema de interés mutuo.

Venezuela se enfrenta a retos enormes en estos momentos. Durante muchos meses los vecinos de Venezuela buscaron promover un diálogo interno y una solución política a las divisiones que fragmentan a la sociedad venezolana, esperando prevenir que la situación de Venezuela afecte negativamente a otros en la región. Hemos apoyado de forma constante ese tipo de diálogo y seguimos viéndolo como el mejor camino adelante para Venezuela.

Eso no significa que nosotros, ni cualquier otro miembro de la comunidad interamericana, deba mantener silencio sobre nuestras preocupaciones por la situación de Venezuela. No creemos que Venezuela sea una amenaza a los Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza al Gobierno de Venezuela. Pero seguimos muy preocupados por cómo el Gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos, incluido el arresto y acusación por cargos políticos de funcionarios electos y la erosión continua de derechos humanos, de igual manera que deberíamos preocuparnos por tales hechos en cualquier otro país del mundo. Por eso las sanciones que impusimos iban dirigidas a disuadir la violación de derechos humanos y la corrupción. Estas sanciones están enfocadas específicamente a las personas responsables de perseguir a los adversarios políticos, a restringir la libertad de la prensa, el uso de violencia y las detenciones y arrestos arbitrarios. Estas sanciones no quieren socavar al Gobierno venezolano ni promover la inestabilidad en Venezuela.

De aquí en adelante seguiremos trabajando de cerca con otros países en la región para alentar al Gobierno venezolano a llevar a cabo su compromiso de promover y defender la democracia en su Gobierno, según se articula en la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y otros instrumentos relevantes relacionados con la democracia y los derechos humanos.

Agencia EFE

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