23 de mayo 2011 - 00:00

Obama defendió su plan ante el grupo proisraelí más poderoso de EE.UU.

Barack Obama necesita el voto judío para lograr la reelección el año próximo. Por eso, algunos analistas consideraron un paso arriesgado que propusiera un diálogo palestino-israelí para fijar una frontera a partir del límite de 1967. Con todo, el tema estuvo en los hechos sobre la mesa en varias instancias negociadoras previas, recordó ayer el demócrata.
Barack Obama necesita el voto judío para lograr la reelección el año próximo. Por eso, algunos analistas consideraron un paso arriesgado que propusiera un diálogo palestino-israelí para fijar una frontera a partir del límite de 1967. Con todo, el tema estuvo en los hechos sobre la mesa en varias instancias negociadoras previas, recordó ayer el demócrata.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió ayer ante el principal grupo de influencia proisraelí del país (AIPAC) su iniciativa de paz para Medio Oriente, criticada por el Gobierno hebreo por tomar como referencia, aunque no única, de la frontera con el futuro Estado palestino la línea previa a la guerra de 1967.

El mandatario dijo no haberse sorprendido porque sus palabras del jueves hayan causado controversia en Israel, aunque volvió a aclarar que las fronteras de 1967 serían una base para negociar intercambios de territorios que, al final de proceso, modificarían ese punto de partida. Se trata de un punto clave, ya señalado por Obama en su discurso del jueves, ya que atiende la expectativa israelí de preservar bajo su control las zonas de Cisjordania en las que ha construido bloques de asentamientos que albergan hoy a unas 400.000 personas.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó el mismo jueves la propuesta de Obama, al calificar las fronteras de 1967 como «indefendibles». La misma postura sostuvo el día siguiente en una tensa entrevista con Obama en Washington.

Sin embargo, el norteamericano agregó ayer ante el AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Israelo-americanos) que su Gobierno garantizará con «férreo rigor» la seguridad del Estado judío.

Obama agregó que su postura no es nueva, sino que constituye desde hace tiempo la posición norteamericana. «Lo que hice fue decir en público lo que ya se reconoce desde hace tiempo en privado», afirmó. «También creo que los verdaderos amigos (Estados Unidos e Israel) pueden hablar franca y sinceramente», apuntó.

La oposición a Netanyahu, tanto de izquierda como centrista, enfatizó este mismo punto y acusó al premier de arriesgar la alianza con Estados Unidos con una reacción destemplada.

Obama justificó su iniciativa al señalar que la paz es necesaria en la región: «No podemos permitirnos esperar otra década, o dos décadas, o tres, hasta alcanzar la paz».

El presidente demócrata, que se arriesga con la controversia a perder parte del voto de la comunidad judía y cruciales aportes para su candidatura a la reelección, también especificó cómo se debe entender su propuesta. Al final de las negociaciones, señaló, las fronteras definitivas entre Israel y el Estado palestino serían distintas de las existentes antes de la Guerra de los Seis Días de 1967.

«Eso permite a las partes incluir los cambios de los últimos cuarenta años, incluyendo los cambios demográficos sobre el terreno y las necesidades de ambas partes», apuntó. Obama partió ayer a Europa en visita oficial.

El presidente estadounidense urgió a israelíes y a palestinos a avanzar rápidamente hacia un acuerdo final, advirtiendo que las demoras podrían dañar la seguridad israelí a largo plazo, dados los rápidos cambios en Medio Oriente.

Señaló que mientras emerge la democracia en naciones como Egipto y Túnez, luego de los masivos levantamientos contra sus regímenes autoritarios, es más urgente avanzar hacia la paz.

«El mundo se mueve demasiado rápido», declaró Obama, para luego añadir: «Una demora socavará la seguridad de Israel».

Netanyahu y Obama se reunieron el sábado durante 90 minutos en la Casa Blanca, un día después de que las referencias del presidente norteamericano al conflicto palestino-israelí desataran una airada respuesta por parte del líder hebreo.

Al jefe de Gobierno de Israel le indignó especialmente el llamamiento de Obama a que un futuro Estado palestino surja en base a las fronteras de 1967, lo que, entre otros territorios, reabriría la cuestión de la soberanía sobre Jerusalén.

También se mostró molesto porque Obama no afirmó de manera explícita que los refugiados palestinos y sus descendientes no podrían regresar a Israel y que en su lugar deberían ser reasentados en el futuro Estado palestino.

En tanto, Netanyahu decidió ayer bajar la intensidad de la polémica y aseguró estar listo para trabajar con la administración estadounidense hacia un acuerdo de paz con los palestinos.

«Acompaño el deseo del presidente de promover la paz y valoro sus esfuerzos en el pasado y en el presente para alcanzar esta meta», dijo Netanyahu. «Comparto el deseo del presidente de avanzar hacia la paz», añadió a través de una declaración enviada por su oficina a la prensa. «Estoy decidido a trabajar con el presidente Obama para encontrar caminos que renueven las negociaciones de paz. La paz es una necesidad vital para todos nosotros», completó.

Agencias DPA, AFP, ANSA y Reuters,

y Ámbito Financiero

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