21 de agosto 2014 - 00:00

Obama envió a Missouri al fiscal general para calmar la tensión racial

Las protestas en la localidad de Ferguson  contra el abuso policíaco continuaron ayer  y sumaron otra noche de disturbios graves una vez iniciado el toque de queda. No obstante, las autoridades sostienen que los choques decrecen.
Las protestas en la localidad de Ferguson contra el abuso policíaco continuaron ayer y sumaron otra noche de disturbios graves una vez iniciado el toque de queda. No obstante, las autoridades sostienen que los choques decrecen.
Washington - El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, llegó ayer a la localidad de Ferguson, Missouri, donde se reunió con residentes y funcionarios locales para intentar reducir las tensiones y las protestas por la muerte a balazos de un joven negro por un policía blanco hace once días.

Se trata del funcionario de mayor jerarquía de la administración estadounidense que visita Ferguson, escenario casi a diario de manifestaciones y episodios de violencia desde que fuera ultimado Michael Brown, de 18 años.

Holder había prometido el martes que la investigación de la muerte será "completa, imparcial e independiente", pero precisó que "llevará tiempo". Sobre este compromiso en particular, un gran jurado, que debe decidir si se abre un proceso contra el policía que mató a Brown, comenzó ayer a estudiar el caso.

Manifestaciones

Pero la decisión podría hacerse esperar hasta mediados de octubre, precisó el fiscal Robert McCulloch, urgido por los manifestantes para que acuse formalmente al policía autor de los disparos.

La Policía anunció que había detenido a 47 personas durante la noche del martes. Por primera vez en los últimos diez días, las manifestaciones se desarrollaron, salvo excepciones, en un ambiente de relativa calma.

Varios centenares de personas se reunieron cerca del lugar donde el 9 de agosto Brown, de 18 años, fue alcanzado por los disparos de un policía, para expresar su ira y exigir que se haga justicia. "¡No disparen!", gritaban los manifestantes, con los brazos en alto, ante agentes antimotines, quienes tras haber intentado durante varios días garantizar el orden con carros blindados y el lanzamiento de gases lacrimógenos, optaron por un perfil más bajo.

Acusada de brutalidad por numerosos residentes de este suburbio de St. Louis de población mayoritariamente negra, la Policía sólo intervino brevemente para poner fin a un altercado, y los manifestantes reanudaron su marcha en calma, informaron testigos.

Agencias AFP y EFE

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