La Ley de Comercio con el Enemigo, vigente en Estados Unidos desde 1917 y aplicada a la isla tras la revolución de 1959, le otorga al presidente la facultad de imponer sanciones económicas en tiempo de guerra o en cualquier otra emergencia nacional, y prohíbe el intercambio comercial con los países enemigos o sus aliados.
Obama debe resolver en los primeros días de septiembre si Cuba continúa otro año más siendo la única nación sobre la que pesan sanciones. En 2008, su antecesor George W. Bush eliminó a Corea del Norte. "Si Obama no la prorroga, hay consecuencias inmediatas. Una es la posibilidad de que se abra el espacio legal para demandar a las propias autoridades estadounidenses por violar el derecho internacional por seguir con el embargo", afirmó Jorge de Armas, del grupo Cuban Americans for Engagement de Miami.
| Agencia AFP |


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