12 de agosto 2015 - 00:00

Obama no deja de tropezar con Guantánamo

Nueva York - Los intentos del presidente estadounidense, Barack Obama, de cerrar la cárcel de Guantánamo, Cuba, una de sus mayores promesas de Gobierno, crea fuertes tensiones dentro de la propia administración y pone en riesgo su clausura definitiva, reveló ayer el diario The Washington Post, que citó como principal problema el lugar de traslado de los detenidos, actualmente 116.

Según fuentes oficiales consultadas por el periódico, el Departamento de Justicia declinó la posibilidad de que la prisión federal de máxima seguridad de Thomson (Illinois) pueda ser una opción para enviar a algunos de los presos que no puedan ser repatriados. El Gobierno federal asumió el control de la prisión en 2012 de manos del estado de Illinois bajo la condición de no recibir internos de Guantánamo, algo a lo que el entonces fiscal general, Eric Holder, se comprometió personalmente en una audiencia del Senado.

Descartada esa posibilidad, la Casa Blanca contempla ahora utilizar las instalaciones de una base naval en Charleston (Carolina del Sur). Sin embargo, el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, una de las voces más autorizadas en asuntos militares y de relaciones exteriores, considera que el recinto se encuentra cerca de población e infraestructuras vitales, por lo que el traslado no sería conveniente.

De los 116 detenidos, 52 ya recibieron la aprobación para obtener la libertad condicional, y el problema reside en los 64 restantes. En el caso de que finalmente se cierre Guantánamo, deberá determinarse quiénes de ese último grupo deberán ser procesado en tribunales militares o seguirán bajo custodia estadounidense sin juicio bajo las leyes de guerra (una opción que se contempla incluso para quienes confesaron bajo tortura, pero siguen siendo considerados peligrosos). Uruguay recibió a seis exreos el año pasado tras un acuerdo con la Casa Blanca, y se especulaba que otros países de América Latina -como Brasil y Colombia- accedieran de la misma forma, pero al parecer las negociaciones no han sido fructíferas.

El Gobierno de Obama se enfrenta a la difícil tarea de convencer también al Congreso, dominado por la oposición republicana, que ha mostrado su rechazo a que se traslade a territorio estadounidenses a terroristas que han sido acusados, entre otras cosas, de formar parte del plan de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

Agencias EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

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