8 de abril 2011 - 00:00

Obama no lograba acuerdo para evitar el colapso del Estado

Barack Obama encabezaba anoche una nueva negociación por el presupuesto con los líderes parlamentarios. Aunque los republicanos le pueden complicar el Gobierno, un antecedente similar terminó beneficiando a Bill Clinton en 1996.
Barack Obama encabezaba anoche una nueva negociación por el presupuesto con los líderes parlamentarios. Aunque los republicanos le pueden complicar el Gobierno, un antecedente similar terminó beneficiando a Bill Clinton en 1996.
Washington - Barack Obama y la oposición republicana no lograron destrabar el desacuerdo por el presupuesto fiscal para el año fiscal 2011, a horas de que venza el plazo y deban ser suspendidos centenares de servicios «no esenciales» del Estado. Por segunda noche consecutiva, el presidente encabezaba un encuentro con el presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, y el jefe de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

En juego están numerosas funciones, como la administración de los parques nacionales o la expedición de visas, pero si el cese de actividades se prolonga, también se verán afectados los pagos a los militares norteamericanos. Llegado el caso, cerca de 800.000 empleados públicos federales estadounidenses serán suspendidos temporalmente, sin pago, y los militares pasarán a cobrar en principio la mitad de sus salarios, y luego deberán esperar a que la crisis se resuelva para volver a recibir el cheque total.

Los museos podrían ser cerrados y, en algunos lugares, como la ciudad de Washington, hasta se verá interrumpida la recolección de residuos. A partir de la medianoche de hoy, corren el riesgo de cerrar sus puertas la Estatua de la Libertad, el Gran Cañón del Colorado y la cárcel de Alcatraz, por ejemplo.

Los grandes parques del oeste del país, como Yellowstone, no estarán accesibles, informó David Barna, portavoz del servicio de Parques Nacionales. «Esperamos que no haya un cierre de las administraciones, pero en caso de que así sea, cerraremos los 394 parques nacionales», dijo Barna.

Boehner, representante por Ohio, se entrevistó varias veces en los últimos días con Reid, de Nevada, sin resultados.

Bajo la presión del Tea Party, el movimiento conservador que lucha contra los impuestos federales y, en general, contra la presencia del Estado en las vidas de los estadounidenses, los republicanos arrancaron reclamando un recorte de más de 60.000 millones de dólares en el presupuesto federal para el año fiscal 2012, pero ahora aceptarían una poda de unos 40.000 millones.

Los demócratas, por su lado, estaban anoche dispuestos a aceptar recortes por hasta unos 35.000 millones de dólares, según deslizaron voceros del oficialismo.

«En este momento tenemos que ser realistas, no podemos permitir que la ideología nos distraiga», pidió Reid. Según el senador demócrata, los republicanos están «forzando el cierre» de las operaciones del Gobierno federal. «Eso no será justo para los estadounidenses», afirmó Reid, quien se declaró «menos optimista» que antes.

Por su lado, Boehner dijo que «no hay un acuerdo sobre las cifras, tampoco hay acuerdo sobre las cuestiones políticas».

El resultado electoral de noviembre pasado, que otorgó una amplia mayoría a la oposición conservadora en la Cámara de Representantes y una ajustada ventaja al oficialismo en el Senado, es lo que determina la actual situación de atascamiento. El último antecedente de un «shutdown» efectivo fue en 1995-1996, cuando el republicano de derecha dura, Newt Gingrich, encabezó la pelea contra el presupuesto de Bill Clinton. Una intransigencia que, según observadores, le abrió las puertas al demócrata a ganar la reelección.

Agencias ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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