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Obama viajó a abrazar a familias sin consuelo
Barack Obama encontró anoche a familiares de las víctimas y a vecinos en la escuela secundaria Newton. «No están solos», les dijo.
Varios cientos de personas se dieron cita desde muy temprano en la iglesia católica Saint Rose of Lime, la misma que había organizado uno de los primeros servicios religiosos tras la tragedia que golpeó el viernes a este pequeño pueblo de Connecticut (noreste de Estados Unidos).
«Fue muy difícil concentrarse en la iglesia. Honestamente todo lo que quería era tener a mis hijos conmigo, estar rodeada de gente y apoyar a la comunidad», contó Michelle Garraty, de 40 años y madre de tres niños.
A diferencia de ocasiones anteriores, esta vez la misa fue cerrada a la prensa por pedido de algunos feligreses, según explicó un vocero de la institución
Mientras tanto, gente seguía acercándose al «memorial» improvisado junto al cartel de entrada a la escuela Sandy Hook, donde depositaban flores y osos de peluche.
Junto al gran árbol de Navidad del pueblo, ubicado al lado de un puente en la calle principal, otro lugar de peregrinaje, había velas, notas escritas a mano, juguetes, más flores.
En la cima de la calle que lleva a la escuela podía verse una hilera de pequeños árboles de Navidad decorados también con ositos y otros juguetes. «Es para los chicos», dijo una mujer mientras agregaba una guirnalda.
La Policía reconstruyó prácticamente todo lo sucedido y, por primera vez, confirmaron que el autor es Adam Lanza. Pero, sin cartas o confesiones, el porqué es una pregunta que no se podrá responder, si es que se puede algún día, hasta que no se complete la investigación.
«Aún no tenemos una razón específica, dijo ayer a los medios de comunicación el teniente Paul Vance, de la Policía estatal de Connecticut.
Entretanto, la fuerza confirmó que todo empezó el viernes a primera hora de la mañana, cuando Lanza acudió al cuarto de su madre, Nancy, y le disparó en la cabeza en varias ocasiones, lo cual, según apuntaron fuentes oficiales a diversos medios, se produjo mientras ella seguía en pijama recostada sobre su cama.
Después, el joven de 20 años se subió al automóvil de su madre, cargado con un total de tres armas que ésta, coleccionista y aficionada al tiro, había comprado legalmente: un rifle semiautomático Bushmaster AR-15 y dos pistolas, también semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer.
A su llegada al colegio Sandy Hook, Adam Lanza rompió un cristal para poder entrar al colegio y sortear el sistema de portero automático con el que contaba, y empezó a disparar a quemarropa en el pasillo y en dos aulas con su rifle, una versión civil del fusil de asalto M-16 empleado ampliamente en las Fuerzas Armadas de EE.UU.
En su sangriento camino perecieron la directora del centro y la psicóloga, que trataron de impedirle el paso, cuatro profesoras que, como Victoria Soto, intentaron desesperadamente refugiar a los niños en los armarios y baños, y un total de 16 pequeños de 6 años y otros cuatro de 7 años.
Lanza no decidió quitarse la vida hasta que no escuchó la llegada de la Policía, según detalló ayer el gobernador del estado de Connecticut, Dannel Malloy, quien afirmó que se cree que el joven planeaba una matanza mayor, ya que la Policía indicó que contaba con «cientos de balas» sin usar cuando fue encontrado.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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