20 de enero 2011 - 00:00

Obama y Hu Jintao: gestos amables y disputa por el yuan y derechos humanos

Barack Obama y Hu Jintao ayer, en el Salón Oval de la Casa Blanca. Sus posturas reflejaron las coincidencias y discrepancias esperables entre una potencia hegemónica y otra en veloz ascenso.
Barack Obama y Hu Jintao ayer, en el Salón Oval de la Casa Blanca. Sus posturas reflejaron las coincidencias y discrepancias esperables entre una potencia hegemónica y otra en veloz ascenso.
Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, y su colega chino, Hu Jintao, prometieron ayer intensificar la cooperación política y económica entre sus países, aunque mantuvieron sus diferencias en áreas como la cotización del yuan y los derechos humanos.

Ambos se reunieron ayer por espacio de dos horas en el Despacho Oval tras la ceremonia de bienvenida a Hu que tuvo lugar con todos los honores en los jardines de la Casa Blanca.

Los dos presidentes quisieron poner el énfasis en la cooperación y el aumento de la confianza, tras un año pasado en el que abundaron las tensiones. Así, anunciaron un conjunto de contratos por 45.000 millones de dólares, que incluirán la compra china de 200 aviones Boeing.

Pero dejaron claro también que persisten las diferencias, tanto en lo que hace a la relación comercial y económica como en materia de derechos humanos, aspectos en los que Obama presionó públicamente a su invitado.

El estadounidense subrayó que el yuan se encuentra aún «por debajo de su valor» real y consideró que China debe acelerar el ritmo de su apreciación con respecto al dólar, algo que consideró que representará un «poderoso instrumento» para fomentar la demanda interna en el país asiático y luchar contra la inflación.

Desde junio último, cuando China anunció una liberalización de su tipo de cambio, el yuan se ha revalorizado un 3%, pero la Casa Blanca sostiene que, pese a ese avance «sustancial», aún resta mucho por hacer para evitar que las exportaciones chinas se sigan beneficiando de manera injusta en detrimento de los productos norteamericanos. El superávit comercial bilateral en favor del gigante asiático oscila en torno a los 200.000 millones de dólares.

«El Gobierno chino ha intervenido vigorosamente en el mercado cambiario. Gastó 200.000 millones de dólares recientemente, lo que es una indicación del grado en el que su moneda sigue estando subvaluada», enfatizó Obama.

Compromiso

«El presidente Hu indicó que está comprometido a moverse hacia un sistema basado en el mercado; ha habido un movimiento en ese sentido, pero no es lo rápido que desearíamos», aseguró.

Obama también consideró que el intercambio comercial entre los dos países «debe ser justo», por lo que aseguró que da la bienvenida a un compromiso de Hu para que las empresas estadounidenses «no sufran discriminación» a la hora de participar en el proceso de licitaciones en China.

Al tiempo expresó su satisfacción por las medidas adoptadas últimamente por el Gobierno de la República Popular para proteger la propiedad intelectual.

Por su parte, un elíptico Hu reconoció que hay «desacuerdos» económicos y comerciales, pero aseguró que colaborará con EE.UU. para resolverlos sobre «una base de respeto mutuo y colaboración en un plano de igualdad».

Por otro lado, Obama aprovechó la ceremonia de bienvenida para apelar al respeto de los derechos humanos en China, al considerar que «las sociedades son más armoniosas y las naciones tienen más éxito» cuando se respetan los derechos humanos de cada persona».

Hu le respondió al observar que la relación bilateral debe basarse en el «respeto mutuo» y la aceptación de «las prioridades principales» de cada país, en una referencia al temor, muy extendido en China, de que Estados Unidos quiera coartar el crecimiento de su país al verlo como un rival.

Desafíos

Con todo, en la rueda de prensa tras la reunión bilateral, el presidente chino reconoció que los derechos humanos en China «aún encaran muchos desafíos y aún hay mucho por hacer» si bien matizó que se han logrado «enormes progresos» en esa área.

No obstante, no mencionó en ningún momento a los presos políticos en su país, como el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo -algo que Obama evocó en privado-, o los reclamos en el Tíbet.

Obama instó al Gobierno chino a dialogar con el Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, y sus representantes.

En sus conversaciones, los dos mandatarios abordaron también, entre otros asuntos, la situación en Corea del Norte y la reanudación de los contactos militares, que Hu consideró que permitirán «profundizar la confianza» mutua. La visita de Estado de Hu a Washington, que comenzó el martes a la noche con una cena privada en la Casa Blanca, continuó ayer con un almuerzo en el Departamento de Estado y una cena de gala, el máximo honor que se concede a un jefe de Estado visitante.

Mientras tenían lugar las conversaciones entre Hu y Obama, en la plaza Lafayette, frente a la entrada de la Casa Blanca, tuvo lugar una manifestación de medio millar de personas a favor de los derechos humanos en China y de la independencia de Tíbet.

Agencias EFE y Reuters

Dejá tu comentario