15 de octubre 2008 - 00:00

Operación canje y concentración para asegurar nuevo presupuesto

Los políticos toman decisiones por ideología o por conveniencia. Cuando se vota un presupuesto, termina dominando el interés, más cuando la ideología se desgastó o la defraudaron de arriba. El oficialismo, que en número domina el Congreso, no lo hace cuando tiene que discutir temas importantes. Hoy tiene que aprobar el Presupuesto en Diputados con un proyecto tan polémico que le hace temer la falta de votos suficientes. La oposición rechaza todo, casi es su deber, pero el oficialismo critica en la iniciativa que se haya incluido un plan de obras que repite promesas de años anteriores. También que insista el gobierno en concentrar los ingresos fiscales sin coparticipar, por ejemplo, el tributo al cheque, que este año los legisladores tienen que prorrogar. Para aferrar esos votos, el bloque kirchnerista encerrará hoy a todos sus legisladores para el último tramo de la operación canje de votos a cambio, no de ideología, sino de fondos, obras y otros emprendimientos para los distritos que representan.

Agustín Rossi
Agustín Rossi
El kirchnerismo intentaba asegurarse anoche el númeronecesario en Diputados para iniciar hoy la sesión donde buscará aprobar el proyecto de Presupuesto nacional 2009. Hasta ayer, el oficialismo declaraba contar con 140 diputados, pero necesita 129 para reunir el quórum, ya que casi toda la oposición no lo ayudará, por lo que la diferencia no garantiza el éxito hasta último momento. Menos cuando muchos kirchneristas bajarán al recinto a votar el Presupuesto por disciplina de cuerpo, no por convencimiento, ya que como casi toda la oposición creen que frente a la crisis económica los cálculos para 2009 deberían haber sido modificados.

Para asegurarse el éxito, Agustín Rossi organizó para hoy a la mañana un desayuno en su despacho al que invitó a toda la bancada.

Desde allí, casi como en un corralito, llevará a los diputados al recinto a las 10.30 para comenzar la sesión.

  • Dictámenes

  • El debate no será fácil. La oposición bajará con dictámenes propios que recomiendan directamente devolver el proyecto al Poder Ejecutivo para que sea reelaborado. Las críticas no sólo se centran en que frente la crisis financiera algunas de las variables han quedado desactualizadas, como el precio proyectado para la soja que sirve de cálculo para estimar la recaudación por retenciones. Antes volverá a sufrir los pedidos de más obras públicas, un clásico del canje por la aprobación de cada año.

    En el proyecto se fijó un valor de u$s 340 por tonelada de soja cuando ayer en el mercado de Chicago cerró a u$s 329, el menor precio desde setiembre de 2007. También hay cuestionamientos por la inflación proyectada de 8%, que tanto la UCR como la Coalición Cívica consideran que está 12 puntos por debajo de su nivel real y el crecimiento de la economía de 4 puntos del PBI.

    Pero también se objetará el plan de obras proyectado para el año próximo, que la oposición considera «faraónico», sobre todo para un momento en que mantener el superávit será un desafíoy la distribución de fondos a las provincias. Además, habrá protestas por los superpoderes: toda la oposición insistirá con la necesidad no sólo de eliminar los que se consagran en la Ley de Presupuesto cada año, sino también eliminar la reforma al artículo 37 de la Ley de Administración Financiera y los Organos de Control que se votó durante el gobierno de Néstor Kirchner.

    En la votación, el Frente para la Victoria tendrá el apoyo del Movimiento Popular Neuquino y del Partido Renovador de Salta, además de sus aliados de la Concertación, el Encuentro Popular y Social y otros monobloquesoficialistas. Enfrente estarán la Coalición Cívica, la Unión Cívica Radical, el PRO, el Socialismo, el Frejuli, el Espacio Sí (los ex aristas). En duda quedan otros peronistas rebeldes como Felipe Solá, que ayer continuó su alejamiento del bloque oficialista renunciando a la presidencia de la Comisión de Ciencia y Tecnología y Enrique Thomas.

    El proyecto que llegará hoy al recinto tiene pocas diferencias con el que Cristina de Kirchner envió hace un mes al Congreso. El único cambio de importancia giró en torno a restringir la capacidad prestable del Banco Nación al Tesoro. El gobierno pretendía modificar la Carta Orgánica de esa entidad para habilitar préstamos sobre la cartera de depósitos y ahora sólo podrá hacerlo con garantía del Tesoro y sobre fondos propios.

    «Mañana vamos a hacer una parodia. Vamos a tratar un Presupuesto que no tiene nada que ver con la realidad», dijo ayer el jefe del bloque radical, Oscar Aguad. «La Argentina sigue dando pasos para atrás sin reconocer la realidad, sin reconocer las dificultades que tiene el país.»

    En las líneas generales, el proyecto no modifica la tendencia que se dio en los últimos 15 años con relación a la distribución del gasto. El 59,1% del total está destinado a servicios sociales, y dentro de esta finalidad fundamentalmente a la seguridad social, que representa 40,6% por ciento del gasto de la administración nacional. El gasto total ascenderá a $ 233.817,6 millones, un incremento de 15,6% con respecto a 2008, que se compensará por una suba de 5,7% en los ingresos totales.

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